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  • EFE

Más de 400 civiles, entre ellos un centenar de niños, murieron desde el domingo en Guta Oriental en los intensos bombardeos del régimen sirio, que este jueves volvieron a golpear este enclave rebelde cercano a Damasco.

Por quinta jornada consecutiva, las fuerzas del presidente Bashar al Asad continuaron este jueves una devastadora campaña que podría anunciar una ofensiva terrestre para reconquistar este enclave, situado al este de la capital y donde viven unas 400.000 personas.

Varias oenegés, organismos internacionales y gobiernos se mostraron horrorizados por la amplitud de la ofensiva, de una inusual violencia en el país, arrasado desde 2011 por una guerra que ya dejó más de 340.000 muertos.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), 416 civiles, entre ellos 95 niños, murieron desde el domingo, cuando comenzó la campaña de bombardeos.

Heridos durante los bombardeos

En la ruta que lleva al hospital de Duma, principal ciudad de la región, se veían charcos de sangre por todos lados, indicó un corresponsal de la AFP, y en el suelo del hospital yacían varios cuerpos envueltos en mortajas blancas.

"Situación insostenible"

Este jueves en Nueva York, el embajador ruso ante la ONU, Vasily Nebenzia anunció que "no hubo acuerdo" entre los miembros del Consejo de Seguridad respecto a un alto el fuego humanitario de 30 días, un plan que se negocia desde hace dos semanas.

Estados Unidos y Francia se mostraron contrarios a la posición rusa. Según el embajador francés, François Delattre, los civiles viven una "situación insostenible".

Su homólogo sueco, Olof Skoog, dijo que espera que el viernes se pueda votar un proyecto de resolución de alto el fuego redactado por su país y por Kuwait para permitir la entrega de ayuda humanitaria y evacuaciones médicas.

Moscú, gran aliado de Damasco, utiliza a menudo su derecho a veto para proteger el régimen de Bashar al Asad en la ONU.

"Aniquilación"

Las condenas internacionales se multiplicaron, en vano.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que el enclave se convirtió en un "infierno", y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, llamó a la comunidad internacional a "terminar con esa monstruosa campaña de aniquilación".

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) exigió un acceso a Guta Oriental para socorrer a los heridos que mueren debido a la falta de asistencia inmediata y de medicamentos.

"El régimen pretende atacar grupos armados pero en realidad sólo apunta contra los civiles", declaró Ahmed Abdelghani, un médico que trabaja en los hospitales de Hamuriyé y Arbin, ambos bombardeados.

"Esto es un hospital civil, ¿por qué nos ataca el régimen?", preguntó Abdelghani.

Consecuencia de los bombardeos

Según la oenegé Médicos Sin Fronteras, 13 de los hospitales en los que trabajan en Duma se vieron afectados por los bombardeos en los últimos tres días.

Al menos 59 civiles murieron este jueves en los ataques aéreos y los disparos de cohetes contra varias localidades, especialmente en Duma, según el OSDH.

La organización afirmó que la aviación rusa había participado en los ataques.

Ofensiva "de envergadura"

El gobierno apunta a retomar Guta Oriental para, afirma, terminar con los disparos de cohetes contra Damasco. Según el diario sirio progubernamental Al Watam, una ofensiva terrestre "de envergadura puede comenzar en cualquier momento".

Desde el domingo, 16 personas murieron en Damasco, bastión del régimen sirio, víctimas de los obuses y cohetes disparados por los rebeldes islamistas y yihadistas desde Guta, según los medios de comunicación estatales y el OSDH.

Según el representante de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari, "cientos de cohetes y disparos de mortero" cayeron este jueves en Damasco.

En uno de esos disparos murió un niño, según la agencia oficial Sana.

Antes de Guta Oriental, varias zonas rebeldes, como la ciudad vieja de Homs en 2012 o Alepo en 2016, fueron aplastadas por las bombas y sometidas a un asedio asfixiante, obligando a los rebeldes a entregar las armas y provocando la huida de los civiles.

El conflicto entre el gobierno sirio y los rebeldes que comenzó en 2011 se convirtió rápidamente en una guerra civil muy compleja, con la participación de grupos yihadistas y potencias extranjeras.

En noviembre de 2015, Rusia intervino militarmente para apoyar al gobierno de Bashar al Asad, que se encontraba en una difícil situación militar, lo que le permitió recuperar en dos años el control de más de la mitad del territorio del país.