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El presidente de la  Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), Wayne LaPierre, culpó ayer a los demócratas y al FBI del tiroteo de la semana pasada en una escuela de Florida, en el que murieron 17 personas.        

“Los demócratas están impacientes por responsabilizar a la NRA, porque odian a la NRA y odian la Segunda Enmienda”, afirmó LaPierre durante su alocución en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), la mayor reunión anual de conservadores en Estados Unidos, que comenzó ayer en National Harbor (Maryland), cerca  de Washington.      

  

De acuerdo con el directivo, el problema no está en el fácil  acceso a las armas, sino en el hecho de que Washington falla sistemáticamente a la hora de hacer cumplir las leyes existentes, algunas de las cuales están llamadas a evitar que gente que no debería tener acceso a las armas puedan comprarlas.  

“Nadie en la lista de personas vetadas debería tener acceso a las armas; ningún traficante de drogas, ningún criminal”, sostuvo LaPierre, quien añadió que tampoco personas con “problemas mentales”  deberían poder hacerlo.           

Sin embargo, el presidente de la NRA criticó el hecho de que el  Gobierno pueda tener acceso a los historiales médicos de los  ciudadanos, lo cual es algo que, según dijo, satisfaría a los  socialistas, a quienes “les gusta hacer listas, sobre todo aquellas que sirven para privar de sus derechos a los ciudadanos”.      

A pesar de sus embistes contra la clase política de Washington, en este punto pareció compartir la visión del presidente Donald Trump, quien tras la matanza de Parkland se apresuró a señalar al  estado mental del joven autor de la matanza, Nikolas Cruz, como principal razón de lo sucedido.

Por su parte, la bancada demócrata del Senado de Florida se comprometió  a impulsar varias enmiendas para el control de armas de asalto, durante la jornada de protestas que protagonizaron los estudiantes que sobrevivieron a la matanza de hace una semana. Los senadores de forma unánime se comprometieron a adherir sus iniciativas a “cualquier legislación viable” antes de que terminen las sesiones del Senado floridiano el próximo 9 de marzo.Los senadores de forma unánime se comprometieron a adherir sus iniciativas a “cualquier legislación viable” antes de que terminen las sesiones del Senado floridiano el próximo 9 de marzo.

Presión en las calles

La campaña nacional de estudiantes contra la armas “NeverAgain” aumentó en los últimos días la presión con movilizaciones en Florida. Un centenar de alumnos de la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland, donde el pasado día 14 un exalumno, Nikolas Cruz, mató a 17 personas, llegó a Tallahassee para presionar al Congreso floridiano a aprobar leyes que restrinjan la venta de armas de fuego.

Entre tanto, otro grupo, similar de una secundaria de Boca Ratón, marchó también entre esa ciudad y Parkland, para sumarse a las protestas juveniles que urgen a los congresistas estatales y federales y al presidente Donald Trump a imponer un mayor control a la venta de armas.

Esta protesta de alumnos, que escribieron unas quinientas cartas a congresistas en las que les instan a parar la violencia en las aulas, estuvo precedida de otras en sendas secundarias de las ciudades vecinas de Fort Lauderdale y Hollywood.Esta protesta de alumnos, que escribieron unas quinientas cartas a congresistas en las que les instan a parar la violencia en las aulas.

Señalamiento contra el FBI      

También coincidió LaPierre con el mandatario a la hora de  responsabilizar al Buró Federal de Investigación (FBI) por haber  ignorado al menos una denuncia contra Cruz realizada en enero, en la que se advertía a las autoridades del riesgo de que el joven pudiera  llevar a cabo una matanza.         

“Es increíble el fallo del FBI”, criticó LaPierre, quien añadió  que de nada sirve endurecer la legislación si no se hacen cumplir  las leyes, tal y como demuestra el hecho de que “cada día crucen la  frontera cientos de inmigrantes ilegales”.          

“No es extraño que los estadounidenses se aferren a la Segunda  Enmienda, que les permite protegerse más que nunca”, alegó en  referencia al controvertido punto de la Constitución que defiende el derecho a la posesión de armas por parte de los ciudadanos del país.    “Para frenar a un tipo malo con un arma es necesario un tipo bueno con un arma”, concluyó LaPierre.        

La solución para evitar futuros tiroteos en escuelas, ofrecida por el presidente de la NRA, es fomentar la presencia de guardias armados en los centros de estudios, ya que no debería ser “más fácil para un  asesino” el llevar a cabo un tiroteo en un colegio que en “una  joyería, un banco o una mansión de Hollywood”. 

De hecho, LaPierre sostuvo que, debido a la falta de armas en las  escuelas, estas son en realidad “blancos fáciles” para quien  pretende llevar a cabo una matanza, por lo que invitó a “todos” los  colegios del país a participar “de manera gratuita” en los cursos de manejo de armas organizados por la asociación.           

“Para frenar a un tipo malo con un arma es necesario un tipo bueno con un arma”, concluyó LaPierre.         

Trump apoya a líderes de la NRA

En Washington, el presidente estadounidense Donald Trump defendió ayer a los líderes de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), un poderoso grupo de presión que se opone a la gran  mayoría de los intentos de controlar las armas en EE. UU. y que  proporcionó más de 30 millones de dólares a su campaña electoral.       

“Lo que mucha gente no entiende, o no quiere entender, es que  Wayne, Chris y la gente que trabaja tan duro en la @NRA son Grandes Personas y Grandes Patriotas Estadounidenses”, tuiteó Trump en  referencia al presidente de la NRA, Wayne LaPierre, y el estratega jefe de esa organización, Chris Cox.         

 “Aman a nuestro país y harán lo correcto. ¡HAGAMOS A ESTADOS  UNIDOS GRANDE DE NUEVO!”, agregó Trump.        

Esa muestra inequívoca de apoyo de Trump a la NRA llega en medio  del renovado debate sobre el control de armas en Estados Unidos, que  ha cobrado fuerza a raíz del tiroteo de la semana pasada en un instituto de Parkland (Florida), que dejó 17 muertos.       

Trump desarrolló una estrecha relación con la NRA durante la  campaña electoral de 2016, y en abril del año pasado, ya en el  poder, prometió a ese grupo que tendrían “un amigo en la Casa  Blanca”.