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  • AFP

El Consejo de Seguridad de la ONU reclamó el sábado por unanimidad un alto al fuego humanitario de 30 días en Siria, mientras los ataques aéreos sobre el enclave rebelde de Guta Oriental continuaban, dejando más de 500 muertos en siete días de asedio.

El Consejo de Seguridad, con el apoyo de Rusia, aprobó una resolución en la que se pide un alto el fuego "cuanto antes", que permita la entrega de ayuda humanitaria y evacuaciones médicas.

"El Secretario general destacó que espera que la resolución sea implementada y sostenida inmediatamente, particularmente para garantizar la entrega inmediata, segura, sin impedimentos y sostenida, de ayuda humanitaria y servicios, la evacuación de los enfermos y heridos en situación crítica y el alivio del sufrimiento del pueblo sirio", dijo Stephane Dujarric, portavoz del jefe de la ONU, Antonio Guterres.

"A partir de mañana 25 de febrero la canciller (Angela) Merkel y el presidente de la república (Emmanuel Macron) hablarán con el presidente (Vladimir) Putin sobre la puesta en marcha de esta resolución y sobre la hoja de ruta política indispensable para instaurar una paz duradera en Siria", dijo la presidencia francesa en un comunicado.

Después de la votación en la ONU, aviones sirios apoyados por la fuerza aérea rusa lanzaron nuevos ataques en Guta Oriental, aseguró el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

En una semana, el asedio sobre la región cercana a Damasco ha dejado ya 519 muertos, 127 de ellos niños, según el OSDH.

El observador del conflicto informó que al menos 41 civiles murieron en los ataques del sábado, incluidos ocho niños, en el enclave rebelde. Fue una noche de duros bombardeos que afectaron a barrios residenciales, dijo la organización con sede en Gran Bretaña, que señaló a las fuerzas rusas y sirias como responsables de los ataques.

Moscú, que desde 2015 apoya militarmente al presidente sirio, Bashar Al Asad, ha negado esta semana estar involucrado en el bombardeo de Guta Oriental.

"Estamos respondiendo de manera tardía a esta crisis, muy tardía", dijo la embajadora estadounidense en la ONU, Nikki Haley, al Consejo tras la votación, acusando a Rusia de haber retrasado el proceso.

El embajador ruso, Vassily Nebenzia, rechazó las acusaciones de que las negociaciones son urgentes y dijo que se necesita un cese el fuego que sea "factible".

La resolución demanda el cese de las hostilidades sin demora en Siria para permitir entrega de ayuda humanitaria y evacuaciones de los heridos y enfermos que sean "seguras, sin impedimentos y sostenidas".

Para ganar la aprobación de Rusia, la redacción inicial que especificaba que la tregua debía empezar 72 horas después de la adopción de la resolución fue eliminada y reemplazada por el término "cuanto antes". También el término "inmediato" debió salir del texto, en referencia a las entregas de ayuda y evacuaciones.

En otra concesión a Moscú, la resolución dice que el cese al fuego no se aplicará a las operaciones contra el grupo Estado Islámico o Al Qaida, y tampoco a "individuos, grupos y entidades" asociadas con esos grupos.

Eso permitirá al gobierno sirio continuar su ofensiva contra yihadistas vinculados con Al Qaida en Idlib, la última provincia siria fuera del control de Damasco.

"No es un acuerdo de paz para Siria, el texto es simplemente de carácter humanitario", matizó el embajador sueco, Olof Skoog, cuyo país presentó la resolución junto a Kuwait.

Rusia ha vetado 11 proyectos de resolución en la ONU que tenían como objetivo bloquear las acciones de su aliado sirio. La última en noviembre, cuando usó su veto para finalizar una investigación liderada por la organización internacional sobre posibles ataques con armas químicas en Siria.