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La “luna de miel” que Barack Obama vive con el mundo se extendió el pasado fin de semana a América Latina, ya que la participación del presidente estadounidense en la Cumbre de las Américas de Trinidad modificó claramente el tono de los líderes de la región hacia Washington, apuntaron analistas.

“Lo que estamos viendo ahora es una extensión de la luna de miel que Barack Obama estaba viviendo con el resto del mundo, y por razones muy particulares no en América Latina. La hiperenergía de Obama está llegando por fin a América Latina”, explicó Peter Lewis, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, en una entrevista con una cadena de televisión.

Según el canciller peruano, José García Belaunde, Obama es el “gran triunfador de la cumbre”, gracias a sus mensajes, a su capacidad de respuesta inmediata y a su deseo de evitar la polarización.

“Aunque no había cruzado nunca al sur del hemisferio, llegó a esta cumbre, y de igual a igual discutió los problemas, no evadió ninguno: Cuba, que fue la gran protagonista sin estar presente, o el apretón de manos con el presidente (venezolano Hugo) Chávez”, citó la ex canciller colombiana María Emma Mejía.

36 horas de “diplomacia Obama”

En un artículo titulado “Las semillas de una nueva relación”, el diario argentino La Nación sostuvo ayer lunes que “bastaron 36 horas de intensa “diplomacia Obama” para dar vuelta, como un guante, el tono con que habla la región”, comenzando por Chávez, que dejó de lado sus discursos incendiarios.

Para Juan Gabriel Tokatlián, profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y de la universidad argentina de San Andrés, la cumbre de Puerto España puede institucionalizar el cierre de una época.

“Posiblemente tenga la capacidad de saldar una era porque América Latina representaba el último bastión en el mundo donde persistía la Guerra Fría”, opinó.

Para los expertos, ahora, los gobiernos de América Latina y el Caribe tendrán que intentar traducir en hechos concretos esta buena disposición para enfrentar desafíos concretos, comenzando por la crisis económica.

Otro de los aspectos en los que América Latina espera resultados concretos es el fin de la exclusión de Cuba de estos foros regionales y el embargo que pesa sobre ella desde hace 47 años.

Abierto el camino de Cuba

“El camino está abierto” y “existe un panorama favorable y un llamado visible de América Latina para que la situación se normalice” entre Estados Unidos y Cuba, opinó la historiadora brasileña Claudia Furiati.

Para el experto en asuntos internacionales Enrique Serrano, profesor de la privada Universidad del Rosario, de Bogotá, la cumbre de Trinidad fue el “comienzo de una Cuba más normal”.

“Hay signos sobre la mesa y por debajo de la mesa que apuntan a un levantamiento del bloqueo, aunque no sea a corto plazo, como resultado de negociaciones de mayor libertad social y política en Cuba, para que haya una Cuba más integrada al mundo”, consideró.

Según Ricardo Israel, profesor titular de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile, Obama fue muy inteligente al “hacer gestos de acercamiento a Cuba antes de la cumbre para evitar un planteamiento en bloque a favor de La Habana”.

“Fue una cumbre cargada de gestos simbólicos. Hay un antes y un después” de la cumbre de Trinidad”, según el analista político uruguayo Alfonso Lessa, quien consideró además que esta cumbre “va a abonar el camino para un nuevo relacionamiento” de Estados Unidos con América Latina y Cuba.

Por último, los analistas coincidieron en el papel de conciliador ejercido por Brasil, que representa la izquierda moderada, pero comprometida, en América Latina, un país con el que Obama cuenta como puente para un acercamiento a la región.