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El presidente paraguayo, Fernando Lugo, no confirmó ni desmintió su eventual paternidad sobre un segundo hijo, esta vez de seis años, que le reclamara ayer lunes otra mujer, que le dio 24 horas para admitirlo, so pena de exigirle una prueba de ADN por la vía judicial.

“Estoy dispuesto a actuar siempre con el argumento de la verdad y a ponerme a disposición de la justicia para todos los requerimientos que surjan”, sostuvo el jefe de Estado, en un breve mensaje que leyó ante periodistas en la casa presidencial sin aceptar ni admitir el hecho.

En su mensaje a la nación, anunció que un abogado se encargará de los trámites judiciales para enfrentar la nueva acusación, sin confirmar ni desmentir la nueva paternidad que se le atribuye.

Lugo contestó de esa forma la denuncia hecha pública este lunes por la mujer, identificada como Benigna Leguizamón, de 27 años.

Leguizamón asegura que el ex obispo católico es el padre de su hijo Lucas Fernando, nacido el 9 de septiembre de 2002 en el departamento de San Pedro. El ex prelado era titular de la diócesis de San Pedro, la región más pobre del país.

Lugo no concurrió este lunes a la sede de sus funciones, en el palacio de Gobierno, sino que se reunió en la casa presidencial con sus principales allegados, presumiblemente a debatir una estrategia ante la nueva revelación.

El lunes de la semana pasada, Lugo reconoció que siendo obispo concibió un hijo con Viviana Rosalith Carrillo Cañete, de 26 años. La criatura, de nombre Guillermo Armindo, cumplirá 2 años el 4 de mayo próximo.

Poco después de desatarse el escándalo concurrió al Registro Civil a aceptar su paternidad.

Por su parte, el Obispo de Alto Paraná y Canindeyú, Rogelio Livieres, afirmó este lunes a periodistas que el ahora presidente había sido separado de sus funciones como obispo