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“Los padres latinos parecen tener un riesgo muy alto de ansiedad, depresión y otras formas de angustia a raíz de los cambios en las políticas migratorias en el país”, señaló a Efe la autora principal del informe, Kathleen Roche, profesora asociada de la Universidad George Washington (GW).

Entre las respuestas a estas modificaciones legislativas, los padres se preocupan en mayor medida por la separación de sus familias, piden a sus hijos que no se acerquen a las autoridades locales y que cambien sus rutinas diarias, según el estudio.

Asimismo, agrega, los padres tienen miedo de que los cambios afecten a la educación y el trabajo de sus hijos.

Según las conclusiones del estudio de la universidad con sede en Washington, presentado ayer cuando los padres tienen esas preocupaciones de manera frecuente, tienen por encima de un 300% más de probabilidades de sufrir algún tipo de angustia sicológica, incluidos los síntomas de ansiedad y depresión clínica.

“Podemos especular que el temor por la estabilidad familiar y el bienestar económico podría haber causado preocupaciones y modificaciones en el comportamiento que, a su vez, se asociaron con una mayor angustia sicológica”, sentenció Roche, experta en Prevención y Salud de la comunidad.

El estudio, realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública del Milken Institute de la Universidad George Washington, es uno de los primeros en observar cómo las políticas de migración estadounidenses aplicadas desde 2017 afectan a los padres hispanos en los Estados Unidos y, por extensión, a sus hijos.

Los centroamericanos

Roche y sus colegas examinaron a 213 latinos, en su mayoría centroamericanos, padres de adolescentes residentes en un barrio del extrarradio de una gran ciudad de la región central del Atlántico.

Aunque algunos padres eran indocumentados, más de dos tercios vivían legalmente en Estados Unidos, ya sea como ciudadanos, residentes permanentes o bajo un estado de protección temporal.

“Los hispanos que son ciudadanos son mucho menos propensos a sufrir este tipo de nervios”, matizó Roche, quien dijo que no observó muchas diferencias en el comportamiento entre los residentes permanentes, los amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS, en sus siglas en inglés) o los indocumentados.

Casi el 40 % de los padres dijeron que con frecuencia evitaban recibir atención médica, ayuda de la policía o apoyo de los servicios sociales debido a las acciones y noticias sobre migración.

Además, cerca de la mitad de los padres indicaron que los recientes eventos relacionados con migración les habían llevado “muy a menudo o siempre” a advertir a sus adolescentes que se mantuvieran lejos de las autoridades y que cambiasen sus rutinas diarias.

“Estos altos niveles de angustia entre los padres plantean preocupaciones sobre el impacto de migración en toda la familia, incluso entre los adolescentes”, apuntó Roche.

De este modo, el informe demuestra también que los adolescentes cuyos padres están ansiosos o deprimidos corren un riesgo elevado de tener un desempeño escolar deficiente, adoptar malos comportamientos y desarrollar problemas de salud mental y salud para toda la vida.