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Con la táctica de reconocer los hechos y expresar arrepentimiento, el presidente paraguayo y ex obispo católico, Fernando Lugo, intenta hacer frente al escándalo desatado en el país por los reclamos de paternidad presentados por tres mujeres de extracción humilde. La revelación el lunes de un presunto segundo hijo de Lugo de 6 años, después del revuelo causado una semana antes por el reconocimiento público de un niño concebido en 2007, puso en jaque a su gobierno de apenas ocho meses.

Hoy, una tercera mujer que asegura tener un hijo del presidente apareció en Paraguay, en medio del convulsionado ambiente que rodea al mandatario y que le obligó a suspender un viaje a Washington para atender "asuntos de Estado". Se trata de Damiana Hortensia Morán Amarilla, de 39 años, quien expresó que su hijo Juan Pablo, de un año y cuatro meses de edad, "es fruto de una relación con Fernando Lugo, pero una relación impulsada por un gran amor, de una entrega total".

En declaraciones hoy al diario ABC, Morán sostuvo que nunca pensó en denunciar a Lugo ni en reclamarle nada porque su niño, bautizado según ella con ese nombre en honor al papa Juan Pablo II, es fruto de un amor incondicional. La mujer, ex coordinadora de la Pastoral Social de la Diócesis de San Lorenzo, expresó que accedió a revelar su relación con el presidente al sólo efecto de que se sepa la verdad.

Aparición de tercer hijo no se trata de marketing

"Es una gran satisfacción haber descubierto un amor sin pedir nada, desinteresado y solamente tener la inspiración de una entrega, pero valorada; una entrega, pero significativa. Para mí no es una cuestión propagandística, no es marketing, para mí es sólo la verdad, la realidad", enfatizó. La tercera mujer que asegura haber concebido una criatura con el gobernante paraguayo se desempeña hoy como directora de una guardería y comedor para niños de escasos recursos, en Capiatá, un sector pobre de las afueras de Asunción. Manifestó ser divorciada desde hace cinco años, luego de un matrimonio de 17 años que le dejó dos hijos, hoy con 21 y 20 años, respectivamente.

Morán relató que su relación con Lugo comenzó hace cinco años y que se intensificó durante la campaña electoral que el 20 de abril de 2008 catapultó al ex obispo a la presidencia. "Lo que puedo sostener es que fue una gran entrega y que fue una explosión de sentimientos; y, por esas cosas de Dios y de la vida, nació un fruto, que es Juan Pablo", continuó Morán, quien dijo que siempre vio al actual mandatario como hombre a pesar de que le parecía que eso estaba mal.

La mujer explicó que Lugo llegó a verla en lugares públicos cuando tenía dos a tres meses de embarazo, pero ella después se apartó para no obstaculizar su candidatura. Sin embargo, al acceder Lugo a la Presidencia, ella se vio obligada a darle señales. Reiteró que no le reclama nada al ya controvertido ex obispo católico, ni siquiera el apellido porque, dijo, "hay grandes intereses de grupos mafiosos que quieren tergiversar y desviar, por eso quiero hablar de este gran amor". "Comprendo su situación y su circunstancia, y por eso respeto ese sentimiento y por eso no pido absolutamente nada", subrayó Morán.

"Lugo: papá de todos los paraguayos"
Pero al dramatismo de los planteos de la oposición de un eventual juicio político y del pedido perdón de la Conferencia Episcopal Paraguaya por los “pecados” cometidos por sus integrantes, se agregó una gran cuota de humor y chanza. “Yo también quiero ser obispo, dónde me inscribo”, se señaló en programas humorísticos, que calificaron al presidente de “semental de la patria”. Y grupos musicales no tardaron en satirizar la situación en canciones, entonadas hasta por niños que señalan “Lugo no usa condón”.

El lunes, en un acto político al que asistió el mandatario, una gran pancarta decía: “Lugo, papá de todos los paraguayos”. Buscando sin éxito contrarrestar su mal momento, el jefe de Estado atacó a la oposición en el mitin, diciéndose víctima de una conspiración. Unos días antes había señalado contradictoriamente, con tono de arrepentimiento: “Podemos tener debilidades, cometer errores o dejar de lado en un momento dado nuestras convicciones... Cuando la vida está de por medio, Dios la bendice”.

Lugo reconoció como suyo hace poco más de una semana al niño Guillermo Armindo, de casi 2 años, fruto de su unión extramarital con Viviana Carrillo, de 26 años. Su admisión pública de paternidad impulsó a Benigna Leguizamón, ex limpiadora de la diócesis de San Pedro (400 km al norte de Asunción), a exigirle el reconocimiento de su hijo Lucas Fernando, de 6 años. Leguizamón anunció que reclamará la prueba de ADN por vía judicial luego de frustrarse un acuerdo extra tribunalicio con los abogados del jefe de Estado el martes.

Lugo se desempeñó como obispo de San Pedro hasta el 11 de enero de 2005, pero siguió con el hábito religioso hasta el 18 de diciembre de 2007, cuando renunció para postularse a la Presidencia.