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El Presidente de Bolivia, Evo Morales, desestimó ayer martes en un tono molesto, los pedidos de Hungría, Irlanda y Croacia para abrir una investigación internacional sobre un operativo policial en el que murieron tres de sus ciudadanos, a quienes se acusó de querer atentar contra el mandatario.

Morales cuestionó las reacciones de Budapest, Dublin y Zagreb, que pidieron a La Paz una investigación internacional, ante las dudas que generó la operación policial hace una semana, registrada en un céntrico hotel de la ciudad de Santa Cruz, a 900 km al este de la capital.

“Si son autoridades, instituciones de Croacia, Irlanda y Hungría, no tienen ninguna autoridad para pedir (una investigación)”, dijo Morales, consultado por una periodista local acerca de qué posición tenía sobre el pedido de los tres países.

En dicho operativo fueron muertos a tiros, Eduardo Rózsa Flores (boliviano-croata-húngaro), Arpád Magyarosi (húngaro-croata) y Michael Dwyer (irlandés) y detenidos Mario Tadic (boliviano-croata) y Elod Toasó (húngaro) quienes -según el oficialismo- formaron un grupo “terrorista-mercenario” que buscó la toma violenta del poder.

El presidente boliviano consideró que “es muy grave” la defensa planteada desde fuera de Bolivia, sobre los cinco ciudadanos y no precisó a qué se refería cuando negaba autoridad a los tres países para demandar una aclaración.

“Yo puedo pensar que ellos son los que han mandado acá a atentar (contra mí) y atentar contra la democracia”, acotó el gobernante.

Sobre una indagación externa, por las dudas existentes acerca de las características del grupo y la misma acción policial, Morales dijo que “si es importante la presencia de la comunidad internacional, (entonces) bienvenida”.

Hasta la fecha sólo hay una solicitud oficial de la policía local a la oficina de la Interpol en Lyon (Francia) para que pueda facilitar antecedentes y el movimiento migratorio de los cinco sujetos.

Dudas razonables

Entretanto, la cancillería húngara fue explícita este martes, al manifestar en Budapest, sus dudas de que en el país andino el grupo de europeos haya planeado el asesinato del presidente Morales y otras personalidades.

“Quiero expresar mis dudas: las informaciones de los medios de comunicación no confirman la tesis de un complot, faltan piezas del rompecabezas. Por ahora no tenemos suficiente información oficial para creer que las personas asesinadas durante la noche por un comando preparaban un atentado”, declaró el canciller húngaro, Peter Balazs.

Irlanda, por intermedio de su canciller, Michael Martin, dijo un día antes en Dublin, que se esperaba que Bolivia pudiera aclarar el deceso de su connacional Dwyer, el joven de 24 años.

“La situación es muy confusa”, declaró Martin a la radio estatal RTE. “Hay versiones contradictorias de lo que sucedió”, agregó.

Para conocer más de lo sucedido en el país andino, un diplomático irlandés llegó a La Paz para entrevistarse en las próximas horas con personal de la cancillería boliviana.

La víspera, el canciller boliviano, David Choquehuanca, señaló que el gobierno croata también había manifestado su interés por este caso y seguir de cerca las investigaciones.

Mientras el gobierno de Morales insistía en el presunto magnicidio, el fiscal Marcelo Sosa, uno de los investigadores asignados al caso, afirmó a la prensa local que aún no existían evidencias de un presunto plan para matar a las autoridades bolivianas.

El gobierno también acusó la víspera a sus opositores de la poderosa región de Santa Cruz de financiar a estos hombres, a los que además de querer atentar contra Morales, se acusa igualmente de querer derrocar al gobierno y tratar de fragmentar al país.