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Una derecha dura que vence pero no arrasa, una exguerrilla castigada en las urnas y el histórico avance del centro y la izquierda: Colombia configuró un nuevo Congreso antes de elegir a su próximo presidente en mayo.

Aunque una vez más la abstención superó el 50%, las primeras legislativas que se celebraron con las FARC sin armas dejaron el terreno listo para la disputa para sustituir al presidente Juan Manuel Santos.

Y se ratificó que la izquierda, tras la victoria en la consulta interpartidista del exguerrillero y exalcalde de Bogotá Gustavo Petro, tiene por primera vez posibilidades reales de poder.

Uribe pisó fuerte 

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Álvaro Uribe se consolidó como el gran elector de Colombia.  No solo fue el aspirante al Congreso más votado, con 870,000 votos, sino que su partido dio un golpe de mesa en el Parlamento y su ahijado político, Iván Duque, de cara a las presidenciales.

Álvaro Uribe se consolidó como el gran elector de Colombia.  

Con un mensaje de rechazo al acuerdo de paz con las FARC y el miedo a que Colombia se convierta en una Venezuela, Uribe logró posicionar a su partido Centro Democrático (derecha) como el más votado del Congreso.

Pese a que su victoria no fue la paliza que auguraban las encuestas, su movimiento se convirtió en la principal fuerza en el Senado al igualar su representación actual de 19 curules.

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En la Cámara de Representantes tuvo la segunda lista más votada, por detrás del Partido Liberal. Ahí aumentó sus sillas a 32, trece escaños más que actualmente.

“Es un personaje que desde que llegó a la Presidencia en 2002 ha tenido un manejo de su carisma, en su forma de ser, que entra mucho en un sector de la sociedad colombiana”, explicó Pedro Pablo Vanegas, experto en derecho electoral de la Universidad Externado.

Con Uribe seguramente votará Cambio Radical (centroderecha) y sectores del Partido Conservador, que han criticado apartados de lo convenido con los rebeldes comunistas.

Los tres movimientos suman 134 de los 280 curules en el Parlamento. En la actual legislatura tienen 109 bancas.

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Voto castigo 

Con una rosa roja como símbolo de reconciliación, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el partido surgido del pacto de paz, tuvo un discretísimo debut electoral.

Los tres movimientos suman 134 de los 280 curules en el Parlamento. En la actual legislatura tienen 109 bancas.

Pese a los 10 escaños que ya tenían asegurados por el acuerdo de paz, los exrebeldes comunistas quisieron aumentar su representación. Intento fallido: apenas obtuvieron 0.5% de los votos (85,094).

“No se siente un fracaso. Todo proyecto de ley que se tramite de aquí en adelante en el Congreso va a tener que consultar esa bancada es importante, pesa”, dijo Imelda Daza, la fórmula vicepresidencial de Rodrigo Londoño (Timochenko), el líder de las FARC, quien abandonó la contienda por problemas de salud.

Los exguerrilleros recibieron un sonoro castigo que se reflejó también en el sólido apoyo que recibieron las fuerzas de derecha que más critican y que incluso proponen endurecer el pacto de paz para que los responsables de delitos atroces cumplan un mínimo de cárcel.

Este resultado “refleja el poco apoyo e incluso la hostilidad que hay en la opinión en Colombia en contra de la FARC”, afirmó Yann Basset, director del Observatorio para Procesos Electorales de la Universidad del Rosario.

El gobierno colombiano y el ELN volverán a mesa de diálogos dos meses después

OFICIAL • El gobierno colombiano y la guerrilla del ELN hicieron pública ayer su decisión de volver a la mesa de diálogos en Quito dos meses después de que se suspendieran las negociaciones tras un esperanzador cese el fuego bilateral.    

El 10 de enero, un día después de que concluyera la tregua de 100 días, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) inició una oleada de atentados a la que el Gobierno respondió con un endurecimiento de las acciones militares y las negociaciones quedaron en el aire.