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  • EFE

Los ecos de las decisiones que hasta los minutos finales adoptó la socialista Michelle Bachelet resuenan aún en Chile, a tres días de dejar el poder, eclipsando la instalación del conservador Sebastián Piñera y la valoración final de los cuatro años de gobierno.

La decisión de cerrar o no Punta Peuco -la cárcel especial ubicada en las afueras de Santiago en la que cumplen condena una decena de represores de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990)- tensionó el gobierno de Bachelet hasta el último momento.

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Los detalles de las gestiones, incluso en conversaciones que sostuvo la propia Bachelet en el momento de tomarse la última foto oficial con su gabinete en el palacio de La Moneda, dan cuenta de la "guerra interna" que enfrentó hasta el final de sus cuatro años de mandato.

La versión de parte de cercanos a Bachelet afirma que, honrando un compromiso que selló hace año y medio con una de las víctimas de la dictadura, resolvió cerrar el penal, pero su ministro de Justicia, Jaime Campos, se habría negado a firmar el decreto que materializaba la medida.

"Habiendo tenido cuatro años para legislar o para regular esta materia, no lo podíamos hacer (a última hora)", desmintió a medios locales Campos, endosándole la responsabilidad completa a la mandataria, que mantuvo la expectativa sobre este tema hasta minutos antes de entregar la banda presidencial a Piñera.

De fiscal a notario

El entrevero por la cárcel se suma a la designación, también a última hora, del juez que investigó en el inicio el caso de corrupción que involucra al hijo mayor de Bachelet, Sebastián Dávalos, y a su nuera, como notario, un cargo muy codiciado por su retribución económica.

El fiscal Luis Toledo abrió un juicio en contra de la nuera de Bachelet, Natalia Compagnon, pero no así sobre su hijo. Inicialmente, no había obtenido el cargo pero por "orden superior", según relató el ministro Campos, se revirtió la decisión inicial y se lo nombró notario, volviendo a instalar un manto de dudas sobre los alcances del caso de corrupción que marcó al gobierno de Bachelet, y desplomó su popularidad poco antes de cumplir el primer año de su segundo gobierno.​

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"¿Tenía que extenderse la muy larga sombra de ese infortunio hasta los ultísimos días del gobierno?", se cuestionó el destacado columnista Ascanio Cavallo.

Y aunque una vez que asumió Piñera el exfiscal renunció al cargo de notario, el episodio dejó la duda sobre cuál es el "favor" que eventualmente se le estaría devolviendo a Toledo, según Cavallo.

Eclipsar a Piñera

En su última semana, Bachelet anunció, además, una propuesta de cambio de la Constitución que había comprometido en su programa, cuyo texto se conoció solo después de su ingreso al Congreso y que incluye, entre otras modificaciones, una modificación en la edad para postularse a la Presidencia, de 36 a 40 años, lo que postergaría las ambiciones de los antiguos líderes estudiantiles que se plantearon como oposición a su gobierno.

Cumpliendo su advertencia de que gobernaría "hasta el final", aceleró también la tramitación legislativa de un proyecto de ley sobre identidad de género, con el impulso que le dio la obtención del Oscar de la película chilena "Una mujer fantástica", protagonizada por la actriz transexual Daniela Verga, y al que Piñera le bajó la urgencia legislativa en su segundo día de mandato.

Y pese a las múltiples peticiones en medio del peor escándalo de corrupción que ha enfrentado la policía chilena, Bachelet mantuvo en su cargo al jefe de Carabineros, Bruno Villalobos, quien presentó sin embargo su renuncia a las pocas horas de que asumiera Piñera. Este miércoles, a tres días de asumir, el flamante mandatario anunció el nombramiento del nuevo jefe policial y una completa reestructuración del alto mando.

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"Es parte de su estrategia de final de mandato (de Bachelet). Eclipsar lo que el gobierno de Piñera quería instalar en el arranque", a costa incluso del deterioro de la imagen interna de la socialista, que dejó su segundo gobierno con la mitad de lo que lo hizo en su primera gestión (2006-2010), dice a la AFP el analista Guillermo Holzmann.

Pero para Bachelet el balance del cierre eso otro: "Me voy con la satisfacción del deber cumplido", afirmó la mandataria, que en sus cuatro años dejó instalada la gratuidad universitaria para el 60% de los estudiantes más pobres, cambió la matriz energética de Chile e instauró el aborto en caso de violación, riesgo de vida de la madre o malformación fetal, junto con dar gigantescos pasos en la protección medioambiental.

"Hubiese sido mejor que la discusión estuviera más centrada sobre su legado esta última etapa", se lamentó Gloria de la Fuente, directora ejecutiva de la Fundación Chile 21, afín a la centroizquierda.

"Se tuvo poco cuidado respecto a cómo se presentaron algunas cosas (...) pero en la perspectiva del tiempo se va a reconocer de manera muy clara cuál fue su contribución y creo que ella fue la senda de cambiar la discusión en este país de lo que se podía hacer", agregó De la Fuente.