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  • EFE

Pablo Beltrán, jefe de la delegación de la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN), consideró hoy que debe haber protocolos más "estrictos" en un eventual nuevo acuerdo de alto el fuego con el Gobierno Colombiano.

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"Si va a haber un nuevo cese de fuego bilateral, se va a hacer la evaluación (del anterior) con el espíritu de sacar lecciones aprendidas, proyectar los logros y donde haya habido problema, buscarles soluciones para que haya un mejor cese", dijo Beltrán en una entrevista con Efe al terminar una ceremonia en la que las partes anunciaron su regreso a las negociaciones. Explicó que ambas partes estaban comprometidas con el análisis del alto el fuego de octubre de 2017, que venció el 9 de enero de este año tras 101 días.

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Consultado sobre los fallos que se deben tratar de corregir, comentó que "tiene que haber protocolos más estrictos sobre cumplimiento de respeto a líderes sociales y de respeto al alto al fuego entre las dos partes". Y mostró su esperanza de que las hostilidades puedan cesar lo antes posible dentro de un acuerdo que se alcance lo antes posible en la V ronda de diálogos. "Aspiramos a que (el alto el fuego) se dé en este tiempo, a que logremos pactarlo en este tiempo", subrayó Beltrán, quien comentó que de las cuatro evaluaciones que deben hacerse al anterior cese de fuego falta aún la del Gobierno de Juan Manuel Santos.

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Las cuatro evaluaciones son de la Iglesia, las Naciones Unidas, el Gobierno de Colombia y el ELN. Sobre la participación de la sociedad en los diálogos de paz, indicó que se ha acordado que "se va a hacer un diseño de un gran diálogo nacional que cubra varios sectores y regiones inicialmente". "Tendría que trabajarse, hay bastante material avanzado", agregó al anotar que previo a este ciclo, que se extenderá hasta el 18 de mayo, "se mantuvo el contacto y se hicieron trabajos preparatorios" con el Gobierno de Colombia. Quito alberga y apadrina desde febrero de 2017 la fase pública de las conversaciones de paz entre el Ejecutivo colombiano y el ELN, que habían quedado en suspenso en enero tras terminar el cese de fuego que había impulsado el papa Francisco.