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  • EFE

Cuatro personas murieron, entre ellas un niño de un año, en un tiroteo ocurrido en Río de Janeiro el viernes por la noche, cuando se cumplió un mes de la intervención en la seguridad que dejó en manos del Ejército el control del orden público en este estado brasileño, informaron hoy fuentes oficiales.

El enfrentamiento, en el que otras tres personas quedaron heridas, ocurrió hacia las 21.00 hora local del viernes (0.00 GMT de este sábado) en una de las favelas que componen el complejo de Alemao, en la zona norte de Río de Janeiro y uno de los conjuntos de barriadas más violentos de esta ciudad.

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La mayoría de las víctimas fue alcanzada por balas perdidas en un enfrentamiento entre cuatro hombres armados acusados de practicar asaltos en la región y que huían en un vehículo y una patrulla policial que los perseguía, según la versión de la Policía Militarizada.

Entre las víctimas estaban un niño de un año al que su madre, que quedó herida, compraba golosinas en un puesto callejero; una mujer de 58 años que bajaba de un autobús y un hombre, también de 58 años, que caminaba por la calle.

La cuarta víctima fue uno de los pistoleros que estaba en el vehículo en fuga, identificado solo como "Carao" y que fue trasladado a un hospital, donde murió hoy por la gravedad de sus heridas.

Otro de los pistoleros también figura entre los heridos y fue ingresado en un hospital público bajo custodia de la Policía.

También quedó herido un niño de 11 años, alcanzado por una bala perdida en su pierna y que ya fue dado de alta.

El nuevo tiroteo ocurrió exactamente un mes después de que el presidente brasileño, Michel Temer, decretara una intervención federal en la seguridad del estado de Río de Janeiro para combatir la ola de violencia que afecta al estado más emblemático de Brasil desde los Juegos Olímpicos de 2016.

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La intervención en la seguridad de Río, una medida inédita desde la promulgación de la constitución de 1988, fue decretada el 16 de febrero y refrendada por amplia mayoría pocos días después por la Cámara de Diputados y el Senado.

La decisión cede a los militares el control de la seguridad en Río hasta finales de 2018 tras la ola de violencia que el año pasado causó 6.731 muertes, entre las que se cuentan las de más de 100 policías y diez niños alcanzados por balas perdidas.

La medida ha sido cuestionada por grupos políticos que la consideran como electoral y por organizaciones de defensa de los derechos humanos, y hasta ahora no ha tenido resultados visibles.

Según Fuego Cruzado, una aplicación que ofrece un mapa de los tiroteos en Río, entre el 16 de febrero y el 15 de marzo murieron por causas violentas 149 personas, 23 más que las registradas en el mes anterior, es decir cuando no había comenzado la intervención.