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La crisis del Novichok, la sustancia neurotóxica usada contra un exagente doble ruso en el Reino Unido, exacerba la tensión entre Rusia y los países occidentales.

Al igual que en la Guerra Fría, Estados Unidos, Francia y Alemania, en solidaridad con Londres, denunciaron la “responsabilidad rusa” en este caso y lo consideran una “amenaza” para su seguridad colectiva.

Todo ello, en un momento en que, después de años de aislamiento, el presidente ruso Vladimir Putin había logrado colocar de nuevo al país en el tablero internacional, a tres meses del mundial de futbol que se celebra en Rusia. Y eso pese a las sanciones estadounidenses y europeas por la crisis de Ucrania.

“Volvemos al período de la anexión de Crimea (por Rusia en 2014). Va a ser muy difícil trabajar en confianza con Rusia”, analiza François Heisbourg, presidente del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres. 

“¡Vladimir Putin acaba de recibir otros cinco años de cuarentena!”, anticipa.

“Riesgo de escalada” 

Vuelve a estar en el ojo del huracán tras el envenenamiento de un exagente doble ruso en el Reino Unido, con una sustancia neurotóxica de uso militar desarrollada en secreto, aunque Moscú desmiente estar implicado en este caso.

Para Thomas Gomart, director del instituto francés de relaciones internacionales (IFRI), esta tensión es “un síntoma adicional de un deterioro rápido del contexto estratégico” mundial, desde Irán a Corea del Norte, en medio de la imprevisibilidad del presidente estadounidense Donald Trump.

“Pese a los intentos de París de rebajar la tensión con Moscú, nos encontramos en una situación de enfrentamiento indirecto, donde Rusia y algunas capitales europeas se exponen a una escalada”, analiza Thomas Gomart.

Tras el Reino Unido, el presidente francés Emmanuel Macron anunció próximas “medidas” contra Moscú. Otros países europeos seguirán probablemente sus pasos.

Rusia reaccionó este sábado anunciando que expulsará a 23 diplomáticos británicos, cerrará un consulado de Reino Unido y cesará las actividades del British Council en respuesta a las sanciones de Londres.

“Se declaran personas no gratas y se expulsa en el plazo de una semana a 23 diplomáticos de la Embajada del Reino Unido en Moscú”, anunció esta mañana un comunicado del Ministerio de Asuntos exteriores.“Theresa May, primera ministra británica.

Exteriores ruso

La medida se daba por hecho después de que el gobierno de la primera ministra británica, Theresa May, expulsara a 23 diplomáticos rusos del Reino Unido, en represalia por el envenenamiento de los Skripal.

El profesor de Sciences-Po (Ciencias Políticas) Cyril Bret, dijo al  diario La Croix, que “Rusia y Europa se encuentran ahora en un ciclo de sanciones y contrasanciones (...). El tema es saber si será proporcionado y limitado o, al contrario, si degenerará”.

Cabe añadir un clima de sospecha generalizada hacia Rusia, acusada, además, de querer desestabilizar a los países occidentales con injerencias en sus procesos electorales y campañas de desinformación en las redes sociales.

“Seguiremos dialogando” 

La crisis de Novichok complicará el diálogo con Moscú que el presidente francés Emmanuel Macron, en particular, intentaba restablecer sobre nuevas bases, con la perspectiva de una visita de Estado a Rusia, en mayo.

“Esto no impide que sigamos dialogando con los rusos (...)especialmente sobre Siria. Pero la lista de los impedimentos empieza a alargarse seriamente”, afirma una fuente diplomática francesa.

“En el dosier nuclear iraní, con mayor motivo si Washington se encamina a una retirada, (Macron) necesita trabajar con Moscú”, insiste Thomas Gomart.

Los riesgos de escalada son grandes en Oriente Medio si el acuerdo nuclear iraní estalla en mil pedazos. La situación es igual de incierta en la península coreana pese a la perspectiva de una cumbre entre Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un.

Según Andreï Baklitski, analista en el centro de investigación ruso PIR, las “posiciones de Europa y de Rusia son cercanas” sobre estos dos temas y “es poco probable” que la nueva crisis tenga un “impacto” en las negociaciones en curso.