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El crecimiento de la milicia talibán en Pakistán se ha convertido en un tema de alarma considerable para el gobierno estadounidense, que ayer miércoles vio allí una amenaza para el segundo Estado musulmán del planeta, que está en poder de la bomba atómica.

La jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, expresaron abiertamente sus inquietudes por la posibilidad de que armas nucleares caigan en las manos de islamistas radicales.

Seria amenaza

“Nunca se destacará lo suficiente la seriedad de la amenaza que plantean al Estado de Pakistán los continuos avances de los talibanes, ahora a sólo unas horas de Islamabad”, declaró Clinton ante los legisladores, en momentos que los extremistas ganan terreno a un centenar de kilómetros de la capital paquistaní.

Una alianza de talibanes y de combatientes islamistas intenta “tomar el control del Estado paquistaní, que como sabemos es un Estado nuclear”, agregó Clinton.

Una advertencia realizada también por el almirante Mullen. “Mi preocupación a largo plazo es que si este deterioro continúa, produzca el peor resultado posible”, dijo.

Es, pues, con una sensación de urgencia creciente que el presidente Barack Obama recibirá en mayo a su homólogo paquistaní, Asif Ali Zardari.

Obama recibirá también al presidente afgano, Hamid Karzai, indicó un alto funcionario del gobierno estadounidense.

Según The Washington Post, Obama se reunirá con ambos presidentes por separado los días 6 y 7 de mayo, y participará de una minicumbre con los dirigentes de con mantienen relaciones delicadas entre ellos.

Al acceder a la presidencia, Obama convirtió a Afganistán en su prioridad internacional. Anunció el envío de 21.000 soldados suplementarios. Una nueva estrategia divulgada en marzo integra completamente a Pakistán, sin el cual la cuestión afgana no puede resolverse, según su gobierno.

Con la intensificación de la violencia por los insurgentes desde hace dos años en Afganistán, la misma amenaza con convertirse en un motivo de preocupación para el gobierno de Obama tan importante como la que suscita Pakistán.

Frontera es
bastión de talibanes
El lado paquistaní de la frontera, retaguardia de los insurgentes que combaten en Afganistán, es también el bastión en el que los talibanes paquistaníes y Al Qaida operan contra el gobierno de Islamabad.

Una ola de atentados sin precedentes provocó al menos 1.800 muertos en un año y medio en Pakistán. Estados Unidos está preocupado respecto a la capacidad del gobierno de Islamabad, convertido en actor clave en la lucha contra el terrorismo, para resistir el ascenso de los extremistas.

La administración Obama ha desarrollado hasta ahora una política de ayuda al gobierno paquistaní, cooperación económica y ataques aéreos contra los extremistas.