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La campaña para los comicios del próximo domingo en Ecuador cerró ayer jueves con la mirada puesta en la probable e histórica reelección del presidente Rafael Correa, quien pese a ser acusado de todo por sus opositores, prevé un nuevo triunfo de su revolución socialista.

“¡Esta revolución ciudadana está en marcha y nada ni nadie la detiene!”, expresó casi sin voz el mandatario de 46 años en los actos previos al término de la contienda proselitista.

Con poco más de dos años en el poder, el líder izquierdista dominó de principio a fin las encuestas de intención de voto durante los 45 días de una campaña atípica, de la que estuvieron ausentes los debates entre los aspirantes presidenciales o las grandes manifestaciones.

Los opositores

La oposición, que llamó a esta contienda la más desigual de todas por el supuesto uso desmedido de recursos estatales por parte de Correa, parece encaminarse hacia una nueva derrota.

Los dos principales candidatos, el nacionalista Lucio Gutiérrez y el derechista Álvaro Noboa, marchan en el segundo y el tercer puesto, respectivamente, con una desventaja de hasta 34 puntos con Correa, primero con un 50% de las preferencias, según la encuestadora Santiago Pérez.

“Tenemos sospechas sobre la transparencia de este proceso. En el aparato electoral sólo hay gente del gobierno, por eso les estamos diciendo a los organismos (de observación electoral) extranjeros que nos ayuden a controlar”, dijo Gutiérrez a la AFP antes de cerrar su campaña en Quito.

El ex coronel, que busca ser presidente por segunda vez, insistió el jueves en sus dudas. “Tememos una manipulación” de los resultados, manifestó.

Entretanto, el jefe de los observadores de la Unión Europea minimizó las denuncias de la oposición. “No tenemos la idea de que Ecuador sea un país de fraude electoral”, declaró el portugués José Ribeiro e Castro a la prensa extranjera.

Por su parte, Noboa --considerado el hombre más rico de Ecuador, y quien por cuarta vez aspira al poder-- ignoró los sondeos y se mostró seguro de derrotar a Correa en el balotaje aduciendo el apoyo de 2.5 millones de afiliados a su partido.