•   San Diego, California, Estados Unidos  |
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  • EFE

El desequilibrio entre el costo de la vivienda y los ingresos en la zona de San Diego, en el sur de California (EE.UU.), ha hecho que algunas familias hispanas se muden a México, aunque esto signifique cruzar la frontera todos los días.

No son pocas las organizaciones comunitarias que han percibido en los últimos años un aumento de aquellos que deciden fijar su residencia "al otro lado" para ahorrarse en ocasiones hasta más de la mitad en el costo de alquiler.

Un reciente reporte del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) describe el mercado de alquiler de vivienda en el condado de San Diego de "estrecho".

Ello refleja el aumento de los precios por una alta demanda de alquiler en este condado, un incremento que, no obstante, ha llevado a familias de menos ingresos a irse al sur de la frontera.

Liliana Robles, madre de tres hijos de entre seis y 18 años y que vivió más de treinta años en la ciudad de Chula Vista, en el sur del condado, decidió mudarse tras llegar al punto de apenas cubrir con los gastos básicos.

Muchos viajan a México a buscar vivienda porque en San Diego son muy caras. Archivo/END

"Las rentas se volvieron insoportables", relató a Efe la mujer, que tiene un trabajo de medio tiempo en la ciudad californiana.

Cada año que renovaba su alquiler los dueños subían la renta unos 150 dólares y cuando la cantidad llegó a los 1.400 dólares mensuales optó por mudarse a Tijuana (México), a unas diez millas al sur, en donde encontró una vivienda por 700 dólares, aunque esto signifique cruzar la frontera todos los días.

"Es una tristeza el tener que decidir entre poner comida en la mesa para mis hijos o ponerles techo sobre su cabeza", señaló.

Según un estudio del Centro de Iniciativas Políticas (CPI), Chula Vista es una de las ciudades con menor costo de rentas en comparación con el resto del condado de San Diego y en la que el alquiler de un departamento de dos habitaciones cuesta en promedio 1.274 dólares mensuales.

Un departamento de esas dimensiones en San Diego asciende a 1.363 dólares, mientras que la zona norte del condado llega a los 1.500 dólares, detalla el reporte.

"No hay realmente muchos lugares a dónde irse, salvo el sur de la frontera para quienes no pueden alquilar aquí", explicó Peter Brownell, director de investigación para CPI, y que señala que la institución ha detectado aumentos en los costos de alquiler en el condado de San Diego entre un 25 y 50 %.

No todos pueden pagar una casa en San Diego, California. Archivo/END

El cruce entre Tijuana y San Ysidro (California) procesa diariamente unos 50.000 vehículos y 25.000 personas a pie, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), y en su mayoría, son personas que transitan por cuestiones educativas, recreativas, comerciales y laborales.

Si bien el vivir en territorio mexicano no es algo nuevo para varias familias latinas en San Diego, pues hay quienes han seguido esta dinámica por décadas, desde la última recesión más personas ven en el sur una opción factible de residencia.

Se estima que una de cada siete personas que vive en la región sur de San Diego, que comprende las ciudades de Chula Vista, National City, Imperial Beach y la comunidad de San Ysidro, vive en niveles de pobreza, según un estudio de CPI basado en el Censo.

Más del 60 % de quienes alquilan en dichas zonas invierten más del 30 por ciento de sus ingresos en cubrir este gasto. Esta semana, activistas de National City, en donde el 68 % de la población alquila, iniciaron una campaña para recaudar 5.000 firmas y llevar a la boleta electoral de noviembre una propuesta para prohibir en esta ciudad los incrementos mayores al 5 % anual en el costo de alquiler.

Una medida así habría protegido a Adriana Huerta, residente de National City desde hace nueve años y a quien, con 30 días de anticipación, se le notificó hace poco que su renta mensual de 1.400 dólares subiría hasta 1.800 dólares, es decir más del 28 %.

"Fue un cambio drástico", señaló a Efe esta madre soltera de dos adolescentes y quien se vio obligada a vender su automóvil y sacrificar algunas actividades para hacer frente al gasto adicional.