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  • EFE

Cinco presos murieron y otros nueve sufrieron quemaduras de diversos grados en un incendio registrado en la madrugada de hoy en la Penitenciaría Regional de Río Grande, municipio en el sureño estado brasileño de Río Grande do Sul, informaron fuentes oficiales.

Un guardia carcelario también sufrió quemaduras cuando intentaba socorrer a los internos, según un boletín de la Superintendencia de Servicios Penitenciarios (Susepe) de Río Grande do Sul, el estado más meridional de Brasil y fronterizo con Argentina y Uruguay.

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De acuerdo con el organismo, el incendio comenzó hacia las 3.30 hora local (6.30 GMT) por causas aún desconocidas y alcanzó rápidamente dos de los pabellones del presidio que albergaban en ese momento 165 presos que cumplen condenas en régimen semiabierto, es decir que pueden trabajar de día fuera de la cárcel y regresar a dormir.

Los presos de los dos pabellones afectados fueron conducidos al patio de la penitenciaria mientras las autoridades regionales determinan su reclusión en otras áreas de la misma cárcel o su conducción a otras unidades.

Algunos de los internos que tienen derecho a salidas temporales de hasta una semana fueron liberados.

La Penitenciaría de Río Grande, inaugurada en 1997 y con capacidad para 408 presos, alberga actualmente a 909, por lo que sufre de los problemas de hacinamiento comunes en todo el sistema penitenciario brasileño.

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El incendio fue controlado tan sólo en la mañana de este jueves por equipos del Cuerpo de Bomberos de Río Grande do Sul.

En su comunicado, la Susepe informó que abrió "una rigurosa investigación de todos los hechos" para establecer las responsabilidades y determinar si el incendio fue provocado o accidental.

Brasil, cuyo cuestionado sistema carcelario en el que se multiplican los motines, los asesinatos y las fugas es blanco constante de críticas de organismos de derechos humanos y hasta de la ONU, vivió en enero del año pasado uno de los capítulos más trágicos de su historia carcelaria con sangrientas matanzas en prisiones de diferentes estados que dejaron más de 130 muertos.

La peor masacre tuvo lugar en el Complexo Penitenciário Anísio Jobim (Compaj), en la ciudad amazónica de Manaus, donde 56 presos murieron en una lucha entre facciones rivales, las cuales mostraron la gran influencia que tienen en el interior de las unidades y evidenciaron la inseguridad, el hacinamiento y las malas condiciones del sistema penitenciario.