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Los ministros de Medio Ambiente de los países del G8 y de grandes economías emergentes como Brasil y México adoptaron hoy en Sicilia la "Carta de Siracusa" en la que se reconoce la importancia de la biodiversidad para frenar el calentamiento global. En el documento, de 25 puntos, los ministros reconocen que "la biodiversidad y los sistemas ecológicos juegan un papel clave para mantener el bienestar humano y que es necesaria para alcanzar los objetivos de desarrollo fijados por Naciones Unidas y conocidos como aquellos del Milenio".

La Carta de Siracusa reconoce explícitamente la existencia de una relación entre biodiversidad y calentamiento global. "La defensa de la biodiversidad es indispensable para regularizar el clima", subraya el texto. La biodiversidad, considerada en el pasado como algo autónomo y que interesaba a los países con grandes recursos ecológicos, entre ellos México, Colombia y Brasil, ha sido reconocida por todos las naciones participantes como un bien clave, indispensable tanto para los países ricos como para los pobres.

El texto subraya que los varios ecosistemas (agua, aire...) son esenciales para la tierra y que es necesario tener conocimiento de lo que representaría su pérdida para medir su utilidad y empleo, sobre todo en los países pobres. El documento recomienda mantener la biodiversidad y recuperar los bosques, la pesca, la agricultura ; así como, impulsar y promover las investigaciones sobre el sector.

"Los múltiples cambios que el mundo está registrando constituyen una señal evidente de la necesidad que existe de aunar esfuerzos para conservar y administrar de manera responsable la biodiversidad y los recursos naturales", sostiene la Carta. En la reunión siciliana participan además de los ministros del G8 (Estados Unidos, Rusia, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Gran Bretaña e Italia), los de Brasil, China, India, México, Sudáfrica, Australia, Corea del Sur, Egipto e Indonesia.

Los 17 países presentes en Siracusa son responsables de cerca del 80% de las emisiones de gases contaminantes, según estimaciones de la cancillería italiana. La ONU convocó una cumbre sobre el ambiente en Copenhague para finales del 2009, que remplazará el Tratado de Kioto, que no fue suscrito por Estados Unidos.