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Las milicias talibanes empezaron hoy a retirarse del distrito de Buner, noroeste de Pakistán, donde el gobierno desplegó fuerzas suplementarias bajo presión de Estados Unidos para detener el avance de los islamistas hacia la capital, indicaron funcionarios. Los milicianos armados con Kalashnikov patrullaron durante tres días el distrito de Buner, a 100 km de Islamabad, antes de que los combatientes y autoridades locales confirmaran que comenzaron a retirarse.

"Se están retirando de Buner", declaró en Peshawar, capital de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP), el ministro de Información del gobierno provincial, Mian Iftijar Husain, en una conferencia de prensa. El portavoz de esas milicias islamistas en la vecina región de Swat, Muslim Jan, confirmó que "los talibanes ya se han retirado de algunos puntos y la retirada total se completará a corto plazo".

La retirada se produce después que funcionarios gubernamentales indicaran que acatarán plenamente el controvertido acuerdo para la aplicación de la ley islámica en la región de Malakand, que incluye Buner y Swat, ratificado hace menos de dos semanas por el presidente paquistaní Asif Ali Zardari. El ministro provincial Husain dijo que "el gobierno es sincero en la implementación del sistema judicial y espera que otros sean también sinceros. No hay motivo para tomar las armas para obtener la implementación del nuevo sistema".

El presidente paquistaní autorizó el acuerdo para aplicar la sharia, o ley islámica, en Malakand, que tiene una población de tres millones de personas, como parte de los esfuerzos para poner fin a una cruenta insurgencia talibán.

El clérigo radical Maulana Fazlulah lanzó hace dos años una violenta campaña para aplicar la sharia en el valle de Swat, que incluyó la muerte por decapitación de funcionarios y la destrucción de escuelas de niñas y provocó un éxodo de decenas de miles de personas.

Estados unidos se declaró "extremadamente preocupado" el miércoles cuando cientos de combatientes armados establecieron puestos de vigilancia y ocuparon mezquitas en Buner, advirtieron a la población que no debía tener actividades "antiislámicas" y prohibieron la presencia de mujeres en lugares públicos.

Alto al fuego debe respetarse
El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, explicó hoy ante el parlamento que su gobierno revisaría el acuerdo sobre los tribunales islamistas en caso de que no se respete el alto el fuego. "Podemos revisar esa política y ese acuerdo. No estamos atados y no somos marionetas", sostuvo Gilani en un discurso transmitido por televisión.

A principios de esta semana, Muslim Jan, portavoz de los talibanes de Swat, juró imponer la más estricta ley islámica en todo Pakistán y aseguró que el jefe de la red Al Qaida, Osama Bin Laden, que según Estados Unidos se esconde en las cercanas zonas tribales en la frontera con Afganistán, era bienvenido en Swat.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, expresó abiertamente sus inquietudes ante la posibilidad de que armas nucleares de Pakistán, único país musulmán dotado de la bomba atómica, caigan en manos de islamistas radicales. "Nunca se destacará lo suficiente la seriedad de la amenaza que plantean al Estado de Pakistán los continuos avances de los talibanes, ahora a sólo unas horas de Islamabad", declaró Clinton, precisando que una alianza de talibanes y combatientes islamistas intenta "tomar el control del Estado paquistaní, que como sabemos es un Estado nuclear".