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GUAYAQUIL/AFP

Las elecciones generales en Ecuador comenzaron ayer viernes en las cárceles, donde por primera vez los presos sin sentencia ejercieron el voto bajo estricta custodia, dos días antes de la crucial jornada de mañana domingo.

En la penitenciaría del Litoral, en el puerto de Guayaquil y la principal del país, con unos 3.500 reclusos, sonaron temprano las sirenas y uno a uno fueron saliendo de los pasillos oscuros los internos que debían cumplir con el voto obligatorio.

“Esto es una ayuda para nosotros, es como ser libres por unos momentos sin salir de aquí, podemos votar y por un momento hablar como si fuéramos ciudadanos”, dijo a la AFP Walter Jimeno, quien espera hace cinco años que un juez lo condene o absuelva por el delito de hurto.

Junto con los presos sin sentencia --que suman 2.749 a nivel nacional-- la Constitución ecuatoriana, aprobada en referendo en septiembre pasado, reconoce el voto opcional a los militares y policías, jóvenes de 16 y 17 años, y extranjeros que residan legalmente en Ecuador desde hace al menos cinco años.

Sólo Ecuador y Bolivia en LA

Así, Ecuador se convirtió en el segundo país latinoamericano, después de Bolivia, que habilita el derecho al sufragio en las cárceles.

“En total son 2,743 personas privadas de libertad que podrán votar. Y para nosotros esto es muy importante porque facilita el ejercicio de derechos a ciudadanos que por su condición han sido permanente excluidos”, dijo a la AFP Omar Simon, Presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE).

El funcionario explicó que la votación en las cárceles se realizó dos días antes para no interrumpir la visita dominical de los familiares. Sin embargo, los resultados se escrutarán el domingo junto con las demás papeletas.

Los internos esperaron pacientemente su turno y acompañados por los guardias se acercaron a las mesas electorales, donde compañeros suyos hicieron las veces de vocales.

“Llevo ocho meses acá y esto es lo más importante que nos ha ocurrido porque por primera vez somos tenidos en cuenta para elegir”, comentó visiblemente nervioso Mario Carrión.