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El presunto bombardeo con gas tóxico imputado al régimen sirio, que habría dejado decenas de muertos en Duma, provocó ayer una ola de protestas internacionales, entre ellas la del presidente estadounidense Donald Trump, que trató de “animal” al presidente Bashar al-Ásad por este “ataque insensato”.

El régimen de Bashar al-Ásad y su aliado ruso desmintieron un ataque con armas químicas el sábado en Duma, último bastión rebelde de Guta Oriental, región al este de Damasco que el régimen está a punto de reconquistar en su totalidad.

“Presidente Putin, Rusia e Irán son responsables por apoyar al Animal Asad. Alto precio a pagar”, afirmó Trump en un par de tuits que comienzan con una discusión sobre el ataque en Guta Oriental, donde rescatistas afirman que fuerzas leales al régimen usaron gas de cloro.

Los Cascos Blancos, los socorristas que operan en las zonas rebeldes en Siria, un grupo insurgente así como la oposición en el exilio acusaron al régimen de haber llevado a cabo el sábado en Duma ataques con armas químicas.

En un comunicado conjunto, los Cascos Blancos y la organización no gubernamental SAMS (Syrian American Medical Society) afirman que 48 personas murieron en este ataque con “gas tóxico”. También dieron cuenta de “más de 500 casos, en su mayoría de mujeres y niños” que presentan “síntomas de una exposición a un agente químico”.

A iniciativa de Francia, nueve países solicitaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU hoy, anunciaron ayer fuentes diplomáticas.

La solicitud fue firmada por Costa de Marfil, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Kuwait, Perú, Polonia y Suecia, precisaron las fuentes.

Corresponde a la presidencia del Consejo, asumida en abril por Perú, confirmar formalmente la realización de la reunión, probablemente a las 19H00 GMT.

Un video difundido por los Cascos Blancos en Twitter y presentado como grabado, luego del presunto ataque químico, muestra una maraña de cuerpos sin vida, incluidos los de mujeres y niños, con espuma blanca saliendo de sus bocas.

Firas al Dumi, socorrista en Duma, habló de “escenas espantosas”. “Había muchas personas sofocándose, algunas murieron inmediatamente”, dijo a la AFP. “Era una masacre. Había un olor muy fuerte que provocó dificultades respiratorias en los socorristas”.

Fue imposible confirmar estas informaciones por fuentes independientes. El régimen calificó estas acusaciones de “farsa” y “fabricaciones”. Moscú desmintió con firmeza estas informaciones. Irán, otro aliado del gobierno sirio, consideró que estas acusaciones son un nuevo “complot”.

Ola de críticas internacionales 

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que obtiene sus informaciones utilizando una red de informantes en toda Siria, no pudo confirmar estas denuncias.

“No existe una guerra buena y una guerra mala, y nada --¡nada!-- puede justificar el uso de tales instrumentos de exterminio contra personas y poblaciones inermes”, dijo el papa Francisco en la plaza San Pedro.

Gran Bretaña estimó que “de confirmarse que el régimen utilizó otra vez armas químicas, será un nuevo ejemplo de la brutalidad de Ásad”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo estar “particularmente alarmado” por el presunto uso de gas.

La Unión Europea (UE) afirmó, a través del Servicio Europeo de Acción Exterior, que hay “indicios” de que el régimen sirio llevó a cabo un ataque químico en Duma, e instó a Rusia e Irán a evitar otro ataque.

El régimen sirio, que recibe un fuerte apoyo de Rusia, controla más de la mitad de Siria, país desgarrado por una guerra que dejó más de 350,000 muertos en siete años.