•   Moscú, Rusia  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con un ataque inminente, Rusia advierte que habrá “graves consecuencias”. El presunto ataque químico en Siria aumentó los riesgos de una escalada del conflicto con múltiples actores con intereses contrarios.

Pero aunque los riesgos de una escalada militar en Siria parecen más altos que nunca, una confrontación directa entre Moscú y Washington es poco probable, estimaron analistas entrevistados por la AFP.

Después del presunto ataque con decenas de muertos el sábado en la ciudad de Duma, último bastión en las puertas de Damasco, Washington y varias capitales de Occidente amenazan con una respuesta militar inminente contra el régimen de Bashar al-Ásad.

Rusia, que niega toda utilización de armas químicas, ha multiplicado las declaraciones de apoyo a su aliado y los llamados a realizar una investigación “imparcial”. Pide que se abstengan de atacar porque de lo contrario habrá “graves consecuencias”.

Desde el inicio de la crisis, Moscú y el régimen sirio no han dejado de acusar a Washington y las potencias occidentales de buscar un “pretexto” para atacar a Siria, que puso a su ejército en estado de alerta por los próximos tres días.​

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirma desde mediados de marzo que los rebeldes sirios estaban preparando “provocaciones recurriendo a armas químicas, especialmente en Guta Oriental”.

El jefe del Estado Mayor del ejército ruso, Valeri Guerasimov, había reiterado que tomaría “medidas de respuesta” en caso de amenaza contra las vidas de los soldados rusos en Siria.

“Moscú sabe bien que un ataque (contra las fuerzas estadounidenses) conllevará represalias y no es seguro que Rusia salga victoriosa en un conflicto como tal”, dijo el especialista en el conflicto sirio Alexéi Malashenko.

“Rusia podría perder aliados como Turquía o incluso Al-Ásad. Tiene solo una salida: quedarse quieto y aguantar el golpe”, agregó.

Desde el inicio de la crisis, Moscú y el régimen sirio no han dejado de acusar a Washington. EFE/END

“Terceros” 

En abril de 2017, Donald Trump decidió bombardear una base militar siria en respuesta a un ataque con gas sarín del régimen, que mató a más de 80 civiles en Jan Sheijun. Pero en ese entonces no provocó otra respuesta de Moscú más que protestas.

Los ejércitos ruso y estadounidense también intercambiaron información en Siria como parte de los acuerdos para evitar accidentes entre sus aviones y muertes accidentales de soldados en sus respectivos ataques.

La batalla en torno a Siria entre Moscú y Washington se librará en la ONU, donde las dos potencias presentaron proyectos rivales de resolución para investigación de los acontecimientos del sábado.

Rusia podría perder aliados como Turquía o incluso Al-Ásad. Archivo/END

“Los anuncios rusos indican que Moscú no quiere mirar pasivamente lo que está sucediendo y contentarse con simples anuncios en caso de acciones militares de Estados Unidos”, destacó el experto ruso Boris Dolgov.

Según Dolgov, Estados Unidos preferirá “actuar a través de terceros” para evitar un enfrentamiento directo con Rusia, posibilidad que el experto considera “improbable”.

Esos “terceros” serán “la oposición armada siria apoyada por Estados Unidos, las facciones kurdas o los servicios especiales extranjeros, pero no estadounidenses”, dijo.