• |
  • |
  • END

MÉXICO /AFP

La superpoblada Ciudad de México mantenía el pulso en sus calles en la mañana de este sábado, a pesar del temor causado por una epidemia de gripe porcina que ha dejado 20 muertos en todo México, al menos 1,000 contagios y que tiene “claramente un potencial pandémico”, según la OMS.

La capital mexicana, de 8 millones de habitantes, es la más afectada por el virus, con 13 de las 20 muertes confirmadas, y en su centro histórico la actividad es ligeramente inferior a la habitual.

Los comercios abren y un buen número de personas está transitando en una jornada en la que la alcaldía mantiene cerrados teatros y museos públicos --algunos privados como el de Cera sí abren-- y se han cancelado centenares de eventos como prevención ante este virus de rápido contagio.

Una de las medidas recomendadas por las autoridades, el uso de tapabocas de tela, se realiza de forma esporádica al ser también difíciles de encontrar.

En la plaza del Zócalo, el corazón de la capital, los tapabocas se habían agotado en las farmacias, no se ofrecían en el metro, como se había anunciado, y sólo empezaron a verse en el paisaje cuando un soldado inició un reparto gratuito.

El uso de mascarillas tampoco es significativo en el servicio de metro, al que muchos capitalinos están acudiendo a pesar de las llamadas del gobierno a evitar los transportes públicos.

“Es mi único medio de transporte, vengo de trabajar (...) Ayer (viernes) traté de comprar el tapabocas en la farmacia, pero estaba cerrado, y aquí no reparten”, dijo a la AFP Esteban García, de 55 años, en el andén del metro Pantitlán, un gran complejo donde confluyen cuatro líneas.

Muchos turistas, ante la escasez de opciones de ocio en el fin de semana, han buscado alternativas sencillas como pasear por las calles del centro.

“Los turistas hacen vida normal. Somos los locales los que estamos más espantados”, aseguró a la AFP Laura Estrada, trabajadora en un centro de información turística de la capital.

Alguno ni siquiera se enteró de la alerta, como Magdalena, una joven polaca que ha pasado los últimos tres días de vacaciones en Ciudad de México con su pareja.

“No sabía nada de la gripe. No sabía por qué la gente llevaba mascarillas”, dijo a la AFP.

Otra opción que ha notado una baja de usuarios mexicanos, pero no de extranjeros, es el autobús turístico, conocido como el turibús.

“Mucha gente viene al turibús cuando todo está cerrado. También ha ascendido el número de personas que se apuntan a visitar las pirámides de Teotihuacán”, ubicadas a 45 km de la ciudad, explicó a la AFP Luz Elena, empleada de la empresa ADO, que gestiona el autobús.

La noche del viernes muchos capitalinos no renunciaron a salir contra los consejos del gobierno local, que asegura que las fiestas son el lugar más propicio para el contagio de este virus, que también ha infectado a ocho personas en Estados Unidos --sin víctimas mortales-- y que mantiene en alerta a otros siete países vecinos.

En La Condesa, uno de los barrios con mayor ambiente nocturno de la capital, bares y restaurantes contaban con la mitad de sus clientes, aseguraron trabajadores de dos conocidos bares a la AFP.

Las autoridades advierten del peligro, pero han decidido no cerrar ni locales privados ni cines, aunque en la delegación “Álvaro Obregón”, de la capital (700,000 habitantes), fueron desalojados bares, restaurantes y discotecas, publicó el diario Reforma.