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  • EFE

Cuba no tiene que recibir "lecciones de nadie y mucho menos del Gobierno de Estados Unidos" en materia de derechos humanos y enfrentará "todo intento de manipular" ese tema para calumniar a la isla, advirtió hoy el ya expresidente de la isla, Raúl Castro, en su último discurso ante la Asamblea Nacional.

Castro, quien tras doce años en el poder fue relevado hoy por el hasta ahora primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, afirmó que "cualquier estrategia para acabar con la Revolución fracasará y enfrentará el rechazo del pueblo cubano".

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Durante su discurso de despedida de más de una hora, el general de Ejército aludió en varias ocasiones a Estados Unidos, país con el que se reanudaron las relaciones en 2014 tras casi seis décadas de enemistad, en un histórico acercamiento que ahora peligra con la administración de Donald Trump.

Pese a que durante el "deshielo diplomático" Estados Unidos -entonces con Barack Obama en la Casa Blanca- no cesó en su "objetivo estratégico de doblegar a la Revolución", la normalización de las relaciones logró avances beneficiosos para los dos países, recordó Castro.

Pero con Trump "ha ocurrido un deliberado retroceso en las relaciones y prevalece un tono agresivo y amenazador" en las declaraciones del Gobierno del país vecino, señaló.

Como ejemplo, citó el "insultante" memorando presidencial que en junio del año pasado firmó el mandatario de EE.UU. en un controvertido acto en Miami, rodeado de exiliados anticastristas y "elaborado en contubernio con los peores elementos de la extrema derecha anticubana".

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Ese memorando revertió, en la práctica, el acercamiento con Cuba iniciado por Obama, al prohibir las transacciones con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas de la isla y restringir de nuevo los viajes de los estadounidenses al país caribeño.

En los últimos meses, según Raúl Castro, el embargo financiero de EE.UU. sobre la isla se ha recrudecido, se fortaleció la "persecución financiera" y continúa la "ocupación" de parte del territorio de Guantánamo por parte de una base naval estadounidense.

Además, prosiguió, "los programas de subversión cuentan con fondos millonarios" de Washington mientras "persiste el reclutamiento de mercenarios".

Lamentó que frente al "sentimiento mayoritario" de apoyo a la mejora de las relaciones por parte de los estadounidenses y emigrantes cubanos en ese país, "los individuos y grupos que hoy parecen tener más influencia" sobre el mandatario de EE.UU. "son partidarios de una política agresiva y hostil contra Cuba".

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También aludió a las medidas de Washington a raíz de los incidentes de salud que sufrieron más de una veintena de diplomáticos estadounidenses en La Habana, cuya causa aún no se ha determinado y que provocó que el Departamento de Estado evacuara a la mayoría de su personal y dejara la embajada funcionando bajo mínimos.

Castro denunció el "perjuicio para miles de cubanos" y el "impacto" que tiene sobre los compromisos migratorios bilaterales el hecho de que ahora EE.UU ya no emita visados desde La Habana (los cubanos deben viajar a Guyana para obtenerlos).