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 El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó ayer que el organismo trabaja con Venezuela “como con el resto de los países” en el enfrentamiento a la malaria, una enfermedad que registra el mayor incremento mundial de casos en esa nación suramericana.

“Estamos trabajando con Venezuela en conjunto al igual que con los otros países con los que trabajamos”, dijo Adhanom Ghebreyesus ayer en rueda de prensa en La Habana, donde asiste a la Convención Internacional de Salud Pública “Cuba-Salud” 2018.

El funcionario hizo estas declaraciones después de que el director del programa contra la malaria de la OMS, Pedro Alonso, alertara este martes en Ginebra del incremento de casos de malaria en Venezuela, que preocupa al organismo por la potencial expansión de la enfermedad en los países limítrofes que reciben refugiados venezolanos.

Alonso resaltó, además, la “drástica reducción de las campañas antipalúdicas que se llevan a cabo” en ese país, que oficialmente reportó 245,000 casos y una muerte en 2016, mientras que la OMS estimó que, en realidad, el número de contagios ascendió al menos a 300,000 y el de decesos a 280.

Descuido

El director de la OMS, por su parte, no abundó más en el caso venezolano, pero sí subrayó que la malaria se ha incrementado “de forma global” y añadió que el organismo trata de entender las razones tras ese “significativo” aumento.

Una de ellas, prosiguió, es la propia estrategia de la OMS para enfrentar y controlar la enfermedad.

A su juicio, no se le está prestando “suficiente atención a la prevención o el bloqueo de la transmisión de persona a persona y el énfasis en el control del vector es muy débil”.

Se suman a ello problemas como el incremento de las temperaturas por el cambio climático, que ha provocado que los vectores transmisores de la enfermedad -el mosquito Aedes- se hayan propagado a lugares donde antes no existía.

También citó la alta resistencia a insecticidas y fármacos desarrollada por ese mosquito y por el parásito de la enfermedad y “por supuesto, la movilidad de las personas”, que también contribuye a diseminar la malaria.

Adhanom Ghebreyesus reconoció que el programa contra la malaria de la OMS ha atravesado una fase de parálisis, aunque recordó que recientemente se acordó “redefinir” la respuesta del órgano a la enfermedad y aseguró que “el mundo está preparado a dar más énfasis al control de la malaria” y a destinar a ello los recursos necesarios.

Zika y Chikunguña

Preguntado por otras enfermedades de transmisión vectorial como el dengue, el zika o el chikunguña, opinó que en estas patologías es aplicable la misma problemática que se da con la malaria: ha faltado una mayor atención a prevenir la transmisión, pues los esfuerzos se han dirigido al tratamiento médico de la enfermedad una vez contraída.

“Tenemos que resetear la forma en que hacemos las cosas y centrarnos más en la prevención y en bloquear la transmisión”, agregó, a la vez que confió en que la situación mejore una vez que estén disponibles las varias vacunas contra estas enfermedades que se encuentran en fase de investigación.

A la vez, mencionó la existencia de la “muy efectiva” vacuna contra la fiebre amarilla, por lo que “no hay excusa” para no acabar con esa patología, si bien reconoció que la producción actual de ese producto no alcanza para cubrir la demanda, por lo que es necesario aumentarla.