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  • EFE

La policía de la región somalí de Puntlandia mantiene rodeada el área en la que se encuentran secuestradas la médico española Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauza, mientras se intensifica la presión diplomática en favor de su liberación.

Mercedes García y Pilar Bauza, ambas al servicio de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), fueron capturadas ayer, miércoles, en la localidad de Bosaso, en el extremo noreste de Somalia, y desde entonces están a merced de un grupo de delincuentes, que al parecer permanecen escondidos en una zona boscosa de difícil acceso.

Aunque dos de los malhechores se entregaron a la policía momentos después del secuestro, todavía quedan otros cuatro.

Entretanto, los informes oficiales indican que las rehenes están bien de salud, aunque no se tienen datos independientes que lo confirmen.

A Bosaso llegaron hoy el embajador de España en Kenia, Nicolás Martín Cinto, y el encargado de negocios de la embajada argentina en Kenia, Fernando Rolandelli.

Nada más llegar se reunieron con las autoridades de Puntlandia, según fuentes oficiales, pero fue imposible contactar con ellos, aunque previamente se había anunciado una comparecencia ante los periodistas.

Puntlandia es una región semiautónoma que ha quedado al margen de los conflictos armados que azotan el centro y sur de Somalia, pero allí actúan bandas de delincuentes y de piratas que representan un quebradero de cabeza para el gobierno regional.

Aunque fuentes locales vienen informando desde el miércoles de que los cuatro secuestradores estaban negociando con la policía su rendición a cambio de que se respete su vida, fuentes del Gobierno regional negaron hoy cualquier intención oficial de tratar con ellos.

"No hay ninguna forma de que vayamos a negociar con ellos", dijo telefónicamente a Efe desde la sede del Gobierno regional, Garowe, el ministro de Pesca de Puntlandia, Ahmed Said Nor, quien insistió en que "no permitiremos ninguna negociación".

Garowe y Bosaso están separadas por unos 400 kilómetros, una distancia considerable si se tienen en cuenta las dificultades reinantes en Somalia desde hace casi dos décadas para que las autoridades logren extender su poder hacia todos los rincones del país.

Según las autoridades de Puntlandia, la zona en la que se guarecen los secuestradores y sus rehenes es de difícil acceso, muy montañosa, situada a unos cinco kilómetros al este de Bosaso.

Es un área en la que suelen esconderse las bandas de traficantes humanos y los emigrantes ilegales que esperan las pateras que les permitirán cruzar el golfo de Adén para llegar a Yemen, tierra codiciada por los somalíes, que viven desesperados en su país.

Según Nor, la policía mantiene rodeada el área, que calificó como "grande", tanto que, según el ministro, sería imposible que grupos humanitarios pudieran localizar al grupo para poder asistir a las rehenes.

"Nadie sabe dónde están escondidos, conocemos el área, pero es muy grande", agregó el ministro del Gobierno regional.

Fuentes oficiales indicaron hoy que una de las trabajadoras de MSF, aunque no se sabe cuál, resultó herida de carácter leve cuando era conducida a la zona montañosa por los secuestradores.

La información que procede de la zona del secuestro es muy escasa, entre otras razones porque el área está militarizada y no pueden acceder los periodistas.

Los últimos datos dan cuenta de la detención de dos secuestradores, pero no vinculados con este caso, sino con uno anterior, el del cámara francés Gwen Le Gouil, que fue capturado el pasado 16 de diciembre y puesto en libertad el pasado lunes.