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Las fuerzas políticas que se oponen al gobierno de Nicolás Maduro y a su intento de reelección el próximo 20 de mayo buscan reanimar las calles de Venezuela con pequeñas y numerosas protestas, para denunciar los problemas sociales que atraviesa el país en medio de la severa crisis económica. 

Una decena de manifestaciones fueron registradas ayer en Caracas, convocadas por el opositor Frente Amplio Venezuela Libre, y ninguna llegó a sumar un centenar de participantes pese a que el motivo de las concentraciones afecta a millones de ciudadanos. 

La jornada sirvió para denunciar la escasez de alimentos y medicinas que registra el país petrolero desde hace años y que se ha agravado en los últimos meses, así como las fallas eléctricas, las interrupciones en el suministro de agua potable y en los servicios de telefonía, entre otros problemas, constató Efe. 

La primera protesta tuvo lugar en la barriada de Petare, considerada la favela más grande de Latinoamérica, y apenas reunió a unas 30 personas que corearon consignas para reclamar por la falta de agua que, aseguran, padecen en ocasiones desde hace más de un mes.        

Desde allí el diputado opositor Miguel Pizarro aseveró que el país ha “colapsado” en materia de servicios públicos y que hay “razones de sobra para reclamar, para pelear”, pero remarcó, “no basta con que los políticos lo denuncien”. 

Por ello, dijo que la oposición se encuentra en “un proceso de organización social” para recuperar la confianza de los ciudadanos que se muestran apáticos a las protestas, luego de abarrotar calles y avenidas el año pasado, durante una oleada de manifestaciones que saldó  más de 120 muertos. 

En la misma línea se expresó el dirigente Nícmer Evans, un disidente del chavismo que protestó junto a unas 50 personas enfrente del hospital de niños José Manuel de Los Ríos, para denunciar principalmente la crisis en el sector de la salud y sus consecuencias sobre la población infantil.

“Para poder lograr el objetivo de la conciencia tiene que partir de las cosas que más nos duelen (como) nuestros niños en hospitales desmantelados”, dijo a Efe el también portavoz del Frente opositor.

Evans, sin embargo, dijo que quienes se oponen a la llamada Revolución Bolivariana no pueden tener “falsas expectativas” con las protestas ciudadanas pues, subrayó, “la necesidad de reactivación (de la calle) no es de un día para otro”.     

Sin hechos violentos

Aseguró que todas las manifestaciones de la jornada, en Caracas y el interior del país, arrojaron un balance “positivo” al no registrar hechos violentos, y que estas acciones, por pequeñas que fueren, “están conectadas con causas políticas” como la abstención que promueven de cara a las presidenciales del 20 de mayo. 

Las protestas convocaron a ancianos, estudiantes, profesores y dirigentes vecinales que con pancartas y consignas denunciaron, entre otras cosas, la “condición de miseria extrema” en que viven como consecuencia de la hiperinflación y de la crisis en general. 

Por su parte el candidato oficialista reconoció desde un acto proselitista en el estado Mérida (oeste) que existen fallas en el suministro de agua potable y ordenó dar “soluciones” a los problemas de la gente, sin dejar de culpar por ellos a sus adversarios políticos.        

Del lado opositor, el candidato Javier Bertucci denunció que dos jefes regionales de su campaña fueron heridos de bala en las últimas horas. Detalló que ambos se encuentran bien y pidió a las fuerzas de seguridad garantizar la integridad de todos los que participan en los actos de electorales.        

Además de Maduro y Bertucci aspiran a la jefatura de Estado en los cuestionados comicios de mayo, el exgobernador Henri Falcón, el empresario Luis Alejandro Ratti y el ingeniero Reinaldo Quijada. 

“Crisis migratoria se desbordará”

Por otro lado el director regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, Miguel Barreto, aseguró a Efe que si los países de América Latina no toman medidas para apoyar la crisis causada por la llegada de venezolanos a Colombia, la situación se puede desbordar y llegar a ser peor que la de Siria. 

“Los países de Latinoamérica han respondido con decencia y responsabilidad al asumir, cada uno a su manera, el flujo de migrantes (...) pero se va a desbordar si no apoyamos la causa”, comentó el peruano Barreto. 

Precisamente, este jueves el PMA anunció la puesta en marcha de un proyecto para atender a 350,000 venezolanos en la región fronteriza de Colombia. 

Ese paso limítrofe lo cruzan diariamente cerca de 35,000 venezolanos, según datos de Migración Colombia, que estima que ya son 660,000 los que se han asentado en el país andino.

Sin embargo, muchos continúan camino para establecerse en otros países latinoamericanos.   

Por ello, para Barreto, la crisis migratoria “en término de número de flujos de personas” puede llegar a superar la de Siria, “pero en otro contexto”, ya que en este caso no hay un conflicto armado como sucede en el país asiático.        

En este sentido, comentó que “no es una crisis convencional”, porque no ha generado una gran atención pública.