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  • EFE

Las penas por tráfico de vida silvestre son demasiado bajas en la gran mayoría de los países de Centroamérica, lo que ha alentado al crimen organizado y ha provocado un aumento especialmente significativo del comercio ilegal de madera, denunció hoy un alto representante de la ONU.

"Existe en la región un incentivo económico para que el crimen organizado se dedique al tráfico de especies, ya que hay un riesgo menor porque la presión internacional se ha centrado en el narcotráfico y porque las penas son muy bajas", lamentó a Acan-Efe el coordinador regional de Biodiversidad y Ecosistemas de la oficina para Latinoamérica y Caribe de ONU Medio Ambiente, Alberto Pacheco.

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El especialista indicó en una entrevista con Acan-Efe que hay muchos países que ni siquiera tienen tipificado como delito el tráfico de especies y que tan solo imponen sanciones económicas.

Pacheco explicó que el aumento del comercio ilegal de productos madereros se debe también al incremento de la clase media en China, que cada vez tiene más poder adquisitivo y demanda más materia prima.

Históricamente, apuntó, Centroamérica ha sido el puente desde donde la madera procedente de la región amazónica se enviaba hacia Asia, pero en los últimos años se ha convertido también en una zona de extracción.

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"El crimen organizado siempre va al país más débil de la cadena y establece allí su centro de distribución de comercio ilícito, en este caso Centroamérica", añadió Pacheco tras inaugurar un foro en la capital panameña denominado "Diálogo Mesoamericano sobre Conservación de Vida Silvestre".

El experto advirtió además de que, a diferencia de otros crímenes en los que hay una gran cantidad de cifras, en el tráfico ilegal de madera apenas hay datos desglosados por región porque es muy difícil de cuantificar y porque muchas veces la madera ilegal va mezclada con la que ha sido extraída de manera lícita.

La ONU Medio Ambiente calcula que el 30 por ciento de la madera que se comercializa en el mundo es ilegal y que este delito movió en 2016 entre 50.700 y 152.000 millones de dólares, frente los 30.000 y 100.000 millones de 2014.

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Los bosques asiáticos son los principales damnificados seguidos de los latinoamericanos, según el organismo internacional. De acuerdo con la última evaluación del Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), desde 1960 la región mesoamericana ha perdido el 25 por ciento de sus bosques por la tala ilegal, pero también por el cambio climático y el crecimiento poblacional.

El encuentro, que fue organizado en conjunto entre ONU Medio Ambiente y la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), contó con la participación de varios fiscales ambientales integrantes de la denominada Red de Observancia y Aplicación de la Normativa de Vida Silvestre de Centroamérica y República Dominicana (ROAVIS).