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Miles de hondureños residentes en Estados Unidos recibieron ayer con “gran pena” la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de acabar con el Estatus de Protección Temporal (TPS) que protege a muchos de sus miembros.

El Gobierno de Estados Unidos anunció el fin del TPS para ese país y dio un margen de 18 meses (hasta el 5 de enero de 2020) a sus 55,000 beneficiarios, para que regresen a su país o busquen otra vía para regularizar su situación migratoria.

“Esta decisión nos produce una gran pena, pero en cierto modo ya la esperábamos. Hay que seguir luchando para conseguir quedarnos aquí”, comentó a Efe Mardoel Hernández, un hondureño residente en Maryland y que está amparado por el TPS desde el año 1999. 

“La última carta”

El oriundo de Tegucigalpa consideró que “la última carta” de los hondureños pasa porque el Congreso estadounidense apruebe alguna legislación para permitir que se queden en Estados Unidos de manera legal. 

La directora política de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar, Jess Morales, fue un paso más allá y apuntó que la cancelación del TPS “es otro ejemplo más de la agenda de supremacía blanca” que tiene la Administración Trump, que está haciendo de los “acogedores y diversos EE. UU. que conocemos” una nación blanca. 

“Trump está erosionando nuestras leyes y nuestro carácter nacional reemplazándolos con su propio tipo de odio (...) donde él cierra puertas, trabajaremos incansablemente para mantenerlas abiertas”, señaló en un comunicado Morales.

El Gobierno de Estados Unidos anunció el fin del TPS para ese país y dio un margen de 18 meses (hasta el 5 de enero de 2020) a sus 55,000 beneficiarios.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, ha determinado que la “interrupción de las condiciones de vida en Honduras por el huracán Mitch que sirvió de base para su designación del TPS ha disminuido a tal grado que ya no debería ser considerado sustancial”, explicó el Gobierno en un comunicado.

“Tal y como lo exige el estatuto aplicable, la designación actual de TPS debe finalizar”, concluye el Ejecutivo.

Pero lo cierto es que el país centroamericano se encuentra sumido en una crisis profunda, después de las presuntas irregularidades en las elecciones presidenciales de noviembre de 2017 y las posteriores protestas masivas que causaron al menos una veintena de muertos. 

Con 55,000 beneficiarios actualmente, Honduras es el segundo país con más amparados por el TPS, por debajo de El Salvador, y más de la mitad (el 63%) han vivido en Estados Unidos durante al menos 20 años, según un informe del Centro para los Estudios sobre la Migración, un centro de pensamiento no partidista. 

Hernández supera la media de años que registran los hondureños que viven en EE. UU., ya que él llegó hace casi 30 años “buscando mejores oportunidades” que las que tenía por aquel entonces en su país natal.    

Con 55,000 beneficiarios actualmente, Honduras es el segundo país con más amparados por el TPS

“No quiero regresar por miedo, por la inseguridad que se vive en Honduras. Si el programa termina, nadie se va a ir al día siguiente: vamos a luchar por quedarnos aquí de manera permanente”, aseguró Hernández, miembro de la Alianza Nacional del TPS, con sede en Washington D.C. 

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (Uscis, por sus siglas en inglés) calcula que, en total, unos 86,000 hondureños se beneficiaron del programa desde que en 1999, el entonces presidente Bill Clinton (1993-2001) aprobara ese amparo para Honduras, tras el paso del devastador huracán Mitch. 

En ese tiempo, los “tepesianos” de Honduras han tenido 53,500 hijos que tienen la ciudadanía estadounidense, según datos del centro migratorio mencionado anteriormente. 

“Esta decisión interrumpe la vida de miles de beneficiarios de TPS hondureños, sus familiares estadounidenses y las comunidades y las industrias en las que han desempeñado un papel fundamental durante casi dos décadas”, apuntó Ali Noorani, director ejecutivo del National Immigration Forum. 

Para Hernández, es “muy temprano” para poder tomar una decisión al respecto. “Tenemos que mantener la calma, no decidir a la ligera. Es importante asesorarse legalmente y ver si hay alguna otra opción para regularizar nuestra situación migratoria”, dijo el hondureño, que podría ser obligado a abandonar próximamente el país donde llegó en su juventud.

El gobierno de Juan Orlando Hernández, aliado de Washington, consiguió el pasado noviembre de 2017 que Estados Unidos no acabara con el TPS, como ocurrió con Nicaragua, y lo extendiera hasta el 5 de julio. De esa forma EE. UU. debía comunicar su decisión sobre el futuro del TPS para Honduras 60 días antes de que expirase, por lo que la fecha límite para ese anuncio era este 5 de mayo.

No afecta relación 

La encargada de negocios de EE. UU. en Honduras, Heide Fulton, dijo ayer mismo que la decisión del presidente estadounidense, de acabar con el TPS para los hondureños no afectará la relación entre ambos países. 

“Honduras es un fuerte aliado y socios de los EE. UU. El fin del programa TPS no refleja un cambio en nuestra relación bilateral”, indicó la diplomática estadounidense en un mensaje en la red Twitter.

Sin embargo, el Gobierno de Honduras lamentó ayer “profundamente” la cancelación.