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El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva avisó a través de un recado enviado desde su celda en la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, en donde fue recluido hace exactamente un mes, que es “candidatísimo” a las elecciones presidenciales de octubre próximo en Brasil.

“Me pidió que le mandara un recado a los periodistas y que les avisara que es candidatísimo”, aseguró el exfraile franciscano Leonardo Boff, uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación, tras la visita que le hizo este lunes en prisión a “su viejo amigo”, que lidera todos los sondeos de intención de voto para las próximas elecciones presidenciales.

Lula da Silva cumplió ayer un mes preso, en condiciones austeras pero flexibles que le permiten ver televisión, tomar el sol o leer a García Márquez, mientras se convierte en un verdadero dolor de cabeza para las elecciones de octubre.

El líder de la izquierda, de 72 años, está confinado en una sala de 15 metros cuadrados habilitada especialmente para él en la sede de la Policía Federal en Curitiba (sur), aislado de los otros 22 presos del edificio.

Con una televisión de plasma propia, baño privado y una mesa con sillas, Lula no tiene horarios: sin embargo, suele levantarse a las 7, desayuna viendo el telediario, camina por la sala para ejercitarse, lee “El amor en los tiempos del cólera” del Nobel colombiano y puede salir a tomar “un baño de sol” dos horas al día cuando lo desee, según la revista Veja.

Hasta ahora recibió la visita de sus familiares y abogados y, con muchas más restricciones, de figuras del Partido de los Trabajadores (PT), como la presidenta de esa formación Gleisi Hoffmann y el exgobernador de Bahia Jaques Wagner.

Lula ya había estado preso 31 días en 1980 por liderar una masiva huelga de metalúrgicos durante la dictadura militar (1964-1986).

Pese a estar entre rejas previsiblemente por un tiempo mucho mayor, Lula sigue liderando las encuestas para los comicios presidenciales, con un 31% de las intenciones de voto, muy por delante del diputado ultraderechista Jair Bolsonaro.