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Indígenas mexicanos wixárika desafían las inclemencias del clima para vigilar la entrada de su comunidad e impedir el paso de políticos en campaña. Están decepcionados de gobernantes que incumplen fallos judiciales que, aseguran, ordenan les sean devueltas 10,000 hectáreas de tierra, en el estado de Jalisco.

Con amplios sombreros, los pobladores instalaron campamentos para protegerse del intenso sol y se resguardan bajo la sombra de los árboles. Por las noches, en esta zona montañosa, el frío y a veces la lluvia, también los ha golpeado.

“No queremos a los políticos porque en campañas vienen y nos prometen cosas, que nos van a resolver los problemas de las tierras, pero nos olvidan después de las elecciones, ya nunca regresan”, denuncia Gerónimo Gutiérrez, uno de los habitantes de la comunidad El Tirador, localizada muy cerca de la frontera de Jalisco con el vecino estado Nayarit, en el noroeste del país.

Su reclamo central es que les devuelvan tierras que históricamente les pertenecen, pero que han sido invadidas desde hace 300 años, señalan.

Los indígenas han ganado juicios en tribunales agrarios, pero aseguran que ganaderos de Nayarit se niegan a cumplir las sentencias.

“Los ganaderos de Huajimic han impedido que se lleven a cabo las diligencias de entrega de las tierras y, obviamente, se ha desatado una ola de violencia, de acoso en la zona de conflicto”, detalló de su lado Ubaldo Valdés, vocero de la comunidad.

Los afectados lanzaron un ultimátum: si no les devuelven las tierras, impedirán la realización en su comunidad de las elecciones generales del 1 de julio, en las que se vota por presidente, senadores, diputados y distintos cargos estatales y locales.