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  • AFP

El candidato opositor ecuatoriano Lucio Gutiérrez denunció un "monstruoso fraude" en su contra en las elecciones del domingo en las que, según datos no definitivos, fue reelecto el presidente Rafael Correa, y pidió a los observadores internacionales que atiendan su reclamo. Gutiérrez, a quien todas las mediciones a boca de urna y un conteo rápido de votos dieron como perdedor, acusó al gobierno de haberle robado votos para evitar un balotaje.

Con el 78,1% de las mesas escrutadas, Correa lograba su reelección para un mandato de cuatro años con el 51,8% de los votos y una ventaja de 23 puntos sobre Gutiérrez (27,9). "Este es un gobierno ladrón, este es un gobierno fraudulento, que se declara ganador de una manera ilegítima", expresó el ex jefe de Estado al canal Uno de televisión.

Gutiérrez, quien fue derrocado en 2005 antes de terminar su mandato, pidió a las misiones de observación electoral que reciban su denuncia y anunció acciones legales contra las empresas encuestadoras. "Pido públicamente ser recibido por los observadores internacionales para demostrarles este monstruoso fraude con hechos", sostuvo.

Gutiérrez exhibió unas actas electorales que, según él, fueron adulteradas en favor de Correa y expresó que "el país se está incendiando porque le están robando su decisión". En sus informes parciales, los observadores de la OEA y la Unión Europea no han advertido una irregularidad como la denunciada por el opositor, más allá de que han criticado algunas deficiencias en el procesamiento de la información, reconociendo que se trató de un proceso muy complejo.

El ex presidente llamó a sus seguidores a exigir una segunda vuelta e incluso planteó la repetición de los comicios. A lo largo de la campaña, dudó de la transparencia de las elecciones y del trabajo de los veedores extranjeros. Apoyado en los sondeos a boca de urna, Correa proclamó su reelección y descartó cualquier acercamiento con Gutiérrez, a quien describió como un "ser con tremendas limitaciones morales e intelectuales".