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La oposición venezolana, reunida en el Frente Amplio Venezuela Libre, aseguró anoche que no llegó a 30% la participación en las elecciones presidenciales celebradas este domingo y en las que el presidente Nicolás Maduro resultó reelegido.

“Hemos tenido equipos en todo el país (...); le podemos decir con toda responsabilidad a Venezuela que la participación en esa farsa electoral no llegó al 30 %”, aseguró en rueda de prensa el portavoz del Frente, Juan Pablo Guanipa, coalición desde la que se llamó a la abstención por considerar que los comicios no son transparentes.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, celebró este domingo su reelección con un 68% de los votos, que consideró un “récord histórico”, en unos comicios desconocidos por su principal rival, Henri Falcón.

Según los datos oficiales, Maduro obtuvo 5.8 millones de votos, con un participación de apenas 46.01%.

La votación, para la que fueron llamados 20.5 millones de electores, terminó a las 6:00 horas locales, pero los centros electorales donde había votantes permanecieron abiertos.

Muchos colegios, sin embargo, estuvieron semivacíos.

Centro de votación en Venezuela. AFP/END

La jornada transcurrió en tranquilidad y con una moderada afluencia de votantes, mayor en los barrios populares donde el chavismo ejerce fuerte influencia.

Apoyada por varios gobiernos, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) promovió la abstención al negarse a participar en un proceso que consideró una “farsa” para perpetuar a Maduro en el poder.

Pero el exchavista Henri Falcón se separó de sus filas, con la esperanza de capitalizar la impopularidad del mandatario, que ronda el 75% ante la debacle económica y social.

Apagones, falta de comida, medicinas, transporte y agua, precios por las nubes con un ingreso mínimo que da para un kilo de leche en polvo, abruman al venezolano y cientos de miles migraron en los últimos cuatro años.

No obstante, con una oposición dividida y sus principales líderes inhabilitados o presos, y con un vasto poder institucional con los militares al frente, Maduro tenía, según expertos, casi seguro su segundo mandato de seis años, que comenzará en enero de 2019, pues los comicios fueron adelantados.

Chantajes

Falcón y el pastor evangélico Javier Bertucci, otro adversario de Maduro, denunciaron “chantajes” del oficialismo con los llamados “puntos rojos”, donde el gobernante partido socialista registra a los votantes a través de un carné necesario para recibir ayuda social.

Venezuela ha vivido en el gobierno de Maduro una de sus peores crisis: el FMI estima la caída del PIB en 15% y la hiperinflación en 13,800% para 2018.

El país y la petrolera PDVSA fueron declaradas en ‘default’ parcial en 2017 y la producción de crudo cayó al peor nivel en tres décadas.

“La economía que tenemos hoy no nos sirve porque fue infectada de neoliberalismo”, dijo este domingo Maduro, exchofer de bus y sindicalista de 55 años en el poder desde 2013, prometiendo cambios para traer “prosperidad”.

En varios países, migrantes venezolanos realizaron pequeñas protestas contra los comicios. EFE/END

El mandatario se beneficia de los leales al fallecido Hugo Chávez (1999-2013) y de la dependencia de sectores populares de programas sociales y clientelistas. “La cosa está dura, pero es culpa de la guerra económica”, dijo Rafael Manzanares, de 53 años, quien vive de la caja de alimentos subsidiados que vende el Gobierno.

“Mis cuatro hijos se fueron a Colombia para poder enviarme dinero”, aseguró Maritza Palencia, de 58 años, quien votó por un “cambio”.

Le “resbala” que le digan “dictador” 

Maduro culpa de la debacle a esa “guerra de la derecha” aliada con Washington, pero sus adversarios le atribuyen un desastroso manejo de la economía.

En varios países, migrantes venezolanos realizaron pequeñas protestas contra los comicios. En el Vaticano, el papa Francisco oró para que Venezuela encuentre “el camino de la paz y la unidad”.

Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea (UE) y una docena de países latinoamericanos sostuvieron que la elección no era justa ni transparente y acusan a Maduro de socavar la democracia. El presidente reiteró este domingo que le “resbala” que le digan “dictador”.

El mandatario advirtió que hará “respetar aquí y en el mundo (...) la voluntad del pueblo”, y exigió cesar la “feroz campaña” de Estados Unidos y varios gobiernos en su contra.