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  • EFE

La Conferencia Episcopal de Chile aceptó hoy la renuncia del obispo de Rancagua, Alejandro Goic, a la presidencia del Consejo Nacional de Prevención de Abuso, tras suspender esta semana a 14 sacerdotes de la diócesis de esa ciudad presuntamente implicados en delitos de abuso sexual.

"Luego de deliberar sobre las razones aducidas y dialogar con él (Goic), se ha procedido a aceptar (su renuncia). Comprendemos que las actuales necesidades y dificultades ocurridas en la diócesis que pastorea han hecho necesaria esta determinación", señaló en un comunicado el comité permanente de la Conferencia Episcopal.

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La entidad aseguró que recibió la solicitud de dimisión de Goic el 25 de mayo y expresó su "particular agradecimiento" al religioso, que "desde la creación del Consejo en 2011 ha trabajado incansablemente para adoptar todas las medidas necesarias" para erradicar de la Iglesia el abuso sexual y abuso de poder.

Un reportaje emitido por el Canal 13 de televisión esta semana dio cuenta de denuncias por abusos sexuales y conductas impropias por parte de un grupo de prelados de la ciudad de Rancagua, ubicada 90 kilómetros al sur de Santiago.

La investigación periodística acusó que más de una decena de presbíteros integraban un clan secreto autodenominado "La Familia", que en los últimos años había cometido vejaciones sexuales en contra de menores de edad y jóvenes.

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Destapado el caso, la diócesis de Rancagua desvinculó a catorce sacerdotes que estarían involucrados y dio inicio a medidas "pastorales y judiciales".

Esta decisión se dio a conocer el pasado martes, horas después de que el presidente de la Conferencia Episcopal, Santiago Silva, reiterara su pedido de perdón a la ciudadanía por los casos de abuso sexual cometidos durante décadas por el cura Fernando Karadima.

Fernando Karadima, exarzobispo de Santiago

Los obispos chilenos fueron citados hace varios días por el papa Francisco al Vaticano para abordar el silencio de la Iglesia suramericana frente a los delitos de Karadima, que habrían sido silenciados por algunos de sus colegas, como el acusado obispo de Osorno, Juan Barros.

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En esta reunión, los 34 sacerdotes que asistieron a Roma reconocieron "graves errores y omisiones" al encarar esta problemática, y decidieron poner sus cargos a disposición del papa, lo que será evaluado durante las próximas semanas por él mismo.

La Conferencia Episcopal informó que el Consejo Nacional de Prevención de Abuso será presidido por el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González Errázuriz, quien ha trabajado en él desde su creación.

El organismo agradeció asimismo el "esfuerzo y dedicación a la escucha y acogida de las víctimas de estos delitos y pecados de algunos ministros de la Iglesia".