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El uribista Iván Duque y el izquierdista Gustavo Petro disputarán la Presidencia de Colombia en segunda vuelta el próximo 17 de junio, según el resultado de las elecciones celebradas ayer, con el 99.46% escrutado.

Los datos oficiales de la Registraduría Nacional, entidad organizadora de los comicios, muestran que Duque, del Centro Democrático, obtuvo 7,539,930 votos, equivalentes al 39.11%, y Petro, de Colombia Humana, recibió 4,838,639, que representan el 25.10%, resultados que los llevarán al balotaje dentro de tres semanas.

En tercero se situó Sergio Fajardo, de Coalición Colombia (centroizquierda), con 4,579,684 votos (23.76%) que hicieron soñar a sus seguidores con la posibilidad de dar la sorpresa y meterse en la segunda vuelta, pero definitivamente no le alcanzó para desbancar a Petro. 

La cuarta plaza fue para el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, del movimiento de derechas Mejor Vargas Lleras, con 1,400,648 votos (7.26%), y en quinto quedó el exjefe negociador del Gobierno con las FARC, Humberto de la Calle, del Partido Liberal, con 398,217 sufragios (2.06%). 

¿Quénes son?

Gustavo Petro burló la muerte y el estigma para convertirse en el primer exguerrillero en llegar tan lejos en la búsqueda de la Presidencia de Colombia. Su ascenso hace tambalear un siglo de gobiernos tradicionales.

De 58 años, el también exalcalde de Bogotá sacó la segunda votación más alta en las elecciones de este domingo (25% de los votos).

Este hombre de mediana estatura, que lleva lentes gruesos por culpa de la miopía, cuida su apariencia frente a las cámaras, aunque sin excesivo esmero. Cuando le habla a la multitud, desvanece su mentada timidez.

Petro recobró para la izquierda la plaza pública y el apoyo de un importante sector de jóvenes, tras el pacto de paz con la guerrilla de las FARC, cuya fallida y violenta lucha desacreditó por décadas a esta tendencia.

Azotada por dictaduras militares en el siglo XX, Sudamérica ya conoció gobiernos a la cabeza de rebeldes que alguna vez validaron las armas, como Dilma Rousseff en Brasil o José Mujica en Uruguay.

Pero en una Colombia ensangrentada por medio siglo de conflicto ya en vías de extinción, el éxito electoral de Petro -cimentado en su oratoria- amenaza por primera vez con quebrantar un pasado de élites conservadoras y liberales.

Con él, la fragmentada y minoritaria izquierda ha encontrado una fórmula de poder en uno de los países más desiguales del mundo.

Nacido en un hogar modesto de la costa Caribe y educado por sacerdotes, Petro abrazó las ideas de izquierda tras el golpe de Estado en Chile de 1973.

Lector apasionado de Gabriel García Márquez, se formó como economista con varias especializaciones y antes de comenzar la vida parlamentaria que le dio notoriedad, aprendió a ganarse a las clases populares.

Siendo edil de Zipaquirá, una fría localidad próxima a Bogotá, ayudó a construir el barrio Bolívar 83 que terminó sirviéndole de escondite de la persecución militar. “La gente me cuidaba y me guardaba”, recuerda. Finalmente fue capturado y llevado a un complejo militar donde, sostiene, llegó a ser torturado y temió por su vida.

Iván Duque

Puede llegar a ser el presidente más joven en la historia moderna de Colombia, pero, sobre todo, Iván Duque figura como el elegido del popular exmandatario Álvaro Uribe, para recuperar el poder en pro de la derecha opuesta a un histórico pacto de paz con la exguerrilla FARC.

Iván Duque, candidato presidencial. EFE/END

Afable y con algunos kilos de más, este senador de 41 años venció en la primera vuelta presidencial con el 39% de los votos. 

Abogado con maestría en economía y corta experiencia política, Duque (Bogotá, 1976) representa a la mitad de Colombia “indignada” por las “concesiones” a la exguerrilla FARC a cambio de transformarse en partido tras medio siglo de guerra.

Por eso promete realizar “modificaciones estructurales” al acuerdo de paz de 2016 que desarmó a 7,000 combatientes.

Queremos que “quienes han cometido crímenes de lesa humanidad tengan sanciones proporcionales que sean incompatibles con la representación política”, dijo a AFP.

Lo convenido estipula que los jefes exguerrilleros reciban penas alternativas a prisión si confiesan crímenes y reparan a las millones de víctimas de un conflicto en el que también participaron paramilitares de ultraderecha y agentes del Estado.

Duque también es vocero de esos colombianos temerosos de que el país siga el rumbo que lastró económicamente a Venezuela, lo que ocurriría, asegura, si gana Petro. Al presidente venezolano, Nicolás Maduro, lo llama “dictador” y “genocida”.