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Las tradicionales alfombras coloridas de sal y aserrín y las procesiones en varias ciudades avivaron hoy la celebración del Corpus Christi en el país con mayor número de católicos en el mundo.

Centenas de brasileños participaron durante la semana en la confección de los tradicionales tapetes de sal y aserrín y que con diversos motivos religiosos son unidos para dar forma a gigantescas alfombras que decoran calles y parques próximos a las principales iglesias.

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En el sureño estado de Río Grande do Sul, fronterizo con Uruguay y Argentina, el municipio de Flores da Cunha, en la Serra Gaúcha, volvió a ser el epicentro de las celebraciones del Corpus Christi en la región y atrajo, según los organizadores, unos 30.000 turistas a la pequeña ciudad.

Los brasileños crearon varias alfombras de sal para celebrar la procesión de Corpus Christi. Foto:EFE / END.De acuerdo con el ayuntamiento, este año fueron confeccionados por los voluntarios 41 tapetes, que emplearon unas setenta toneladas de aserrín y sal, de las cuales un poco más de la mitad fueron teñidas de forma artesanal, y dieron forma a una gigantesca alfombra en la Praça da Bandeira, la principal de la ciudad.

La celebración del Corpus Christi en Flores da Cunha se extiende hasta el próximo 3 de junio con una diversa programación religiosa y cultural.

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En otros puntos del país también las alfombras de sal y aserrín volvieron a resaltar la celebración del Corpus Christi, como en las pequeñas ciudades de Pirenópolis (Goiás, centro) y Mariana (Minas Gerais, sudeste) y en grandes capitales como Curitiba, Porto Alegre, Joao Pessoa, Brasilia, Río de Janeiro o Sao Paulo.

La festividad del Corpus Christi fue instituida por el papa Urbano IV en 1264, debido al llamado "milagro de Bolsena".

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En 1263 un sacerdote bohemio, Pedro de Praga, se dirigía hacia Roma cuando se detuvo en la cercana localidad de Bolsena para oficiar misa. El cura dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y pidió a Dios una "señal".

De manera imprevista, según la tradición católica, algunas gotas de sangre salieron de la hostia consagrada, cayendo sobre el corporal (el lienzo que se extiende en el altar, encima del ara, para poner sobre él la hostia y el cáliz). La tela se guarda en la catedral de Orvieto (centro de Italia).