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Cuarenta venezolanos acusados de delitos políticos, en su gran mayoría opositores, quedaron en libertad ayer por decisión del presidente Nicolás Maduro, bajo fuerte presión internacional tras su cuestionada reelección. Al destacarlo como un acto de “generosidad”, Maduro aseguró que quiere llevar la “política de pacificación” al “más amplio nivel”, pero advirtió que no es una “expresión de debilidad”.

“Que salgan como un mensaje de paz y de buena voluntad todo el que tiene que salir, pero todo el que esté conspirando, buscando caminos fuera de la Constitución para vulnerar la paz y debilitar las instituciones legítimas, todos recibirán su castigo”, aseguró.

El grupo de excarcelados, entre los que destacaban el excalde opositor Daniel Ceballos y el general retirado Ángel Vivas, fue llevado a un acto en la cancillería ante la presidenta de la oficialista y todopoderosa Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez.

“Estamos llamados a resolver nuestras propias diferencias sin ningún tipo de injerencia ni intervenciones”, les dijo Rodríguez, al pedirles “alejarse por siempre” de “la violencia, el odio y la intolerancia”.

El Gobierno quedó más aislado internacionalmente tras los comicios del 20 de mayo, boicoteados por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y desconocidos por Estados Unidos, la Unión Europea y 13 países de América Latina.