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El presidente estadounidense Donald Trump confirmó ayer que la cumbre con el líder norcoreano Kim Jong Un se realizará como se había planeado, el 12 de junio en Singapur, luego de conversaciones sin precedentes con el enviado de Pyongyang en el Salón Oval.

Kim Yong Chol, mano derecha del líder norcoreano, entregó a Trump una carta que el mandatario estadounidense calificó de “muy agradable” y “muy interesante”. Aunque admitió que el acuerdo con Corea del Norte “será un proceso”, Trump afirmó que cree que finalmente será “exitoso” y prometió que no impondrá nuevas sanciones a Corea del Norte durante las negociaciones.

“No voy a usar más la expresión ‘presión máxima’. No quiero usar más ese término. Nos llevamos bien. Ven nuestra relación”, declaró a periodistas tras haber acompañado a Kim Yong Chol a su vehículo.

Los dos hombres se reunieron en el Salón Oval de la Casa Blanca durante una hora y 20 minutos, en una nueva muestra de la distensión entre los dos países, una semana después de que Trump cancelara la cumbre alegando una “abierta hostilidad” norcoreana, aunque luego diera marcha atrás.