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  • AFP

Capitales del mundo entero celebraban hoy las tradicionales manifestaciones del Día de los Trabajadores con el telón de fondo de una crisis económica que dejó ya a millones de personas sin empleo.

Una de las primeras protestas en Europa, que atraviesa su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, tuvo lugar en Berlín, donde unas 50 personas fueron detenidas tras los enfrentamientos que son tradicionales para esta fecha entre grupos de ultraizquierda llamados "autónomos" y la policía. Más tarde, decenas de miles de personas se concentraron en diversos puntos de Alemania para protestar, en calma, contra los despidos masivos en la primera economía de Europa, donde el gobierno prevé para este año una recesión del 6%.

"Se necesita un orden económico cuyo objetivo sea el bienestar de la gente y no para que los ricos se hagan más ricos", sostuvo Detlef Wetzel, presidente del poderosos sindicato metalúrgico alemán.

En Costa Rica los ciudadanos exigieron al presidente Oscar Arias que las empresas compartan el costo de la crisis económica, de modo que ésta no recaiga solamente en los asalariados. Los manifestantes criticaron el "Plan Escudo" lanzado por Arias para sortear la crisis, que ha causado una drástica caída de la producción y el consumo en el país que es muy dependiente del comercio con Estados Unidos.

En Guatemala, miles participaron en la marcha del Día del Trabajo, durante la cual pidieron al gobierno mejoras salariales, seguridad y tierras para poder trabajar, además de respeto a la actividad sindical y el cese al alza de la canasta básica. En la capital la marcha concluyó en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional de la Cultura (antigua casa de gobierno).

En Honduras, las centrales obreras llamaron a una marcha para demandar un cambio en el modelo "neoliberal" por uno al servicio del pueblo y la soberanía nacional, además de garantizar el acceso al agua como un "derecho humano". También clamaron por "salarios justos" y una "reforma agraria integral", y rechazaron la privatización de los servicios de electricidad y telefonía.

En Francia, decenas de miles de trabajadores respondieron a la convocatoria conjunta lanzada por primera vez por las ocho principales centrales sindicales del país para rechazar la política económica del presidente conservador Nicolas Sarkozy y sus medidas ante la crisis. Como señal de la tensión social creciente en Francia, se registraron en los últimos meses varios casos de ejecutivos retenidos por trabajadores de empresas que habían anunciado su cierre.

En Viena, unas 100.000 personas onvocadas por el Partido Socialdemócrata austríaco (SPOe) reclamaron "equidad fiscal".

En Italia, los dirigentes de los principales sindicatos, CGIL, CISL y UIL, se reunieron en L'Aquila (centro) para expresar la solidaridad de los trabajadores con las víctimas del terremoto que el 6 de abril dejó 295 muertos en esa región.

En Estambul, al otro extremo de Europa, se produjeron choques entre varios cientos de manifestantes y la policía antidisturbios turca, mientras miles de trabajadores convocados por sindicatos y partidos de izquierda se concentraban en el centro de la ciudad.

En Turquía el 1º de mayo volvió a ser feriado después de 30 años. En Moscú, unos 2.000 simpatizantes del Partido Comunista se concentraron frente a la estatua de Karl Marx con retratos de Lenin y banderas rojas, y grupos de ultraderecha chocaron con la policía en San Petersburgo, con un saldo de un centener de detenidos. En la capital rusa, los oradores centraron sus intervenciones en la crisis económica mundial y abogaron por la reinstauración del régimen comunista, que cayó en 1991 con la disolución de la Unión Soviética.

En Cuba, más de medio millón de personas se concentraron en la emblemática Plaza de la Revolución en La Habana y cientos de miles en el resto de la isla, sin dejarse amedrentar por la amenaza de gripe porcina. El viceministro de Salud, Luis Estruch, afirmó que "no hay nada que impida que los cubanos" celebren los actos masivos del 1° de Mayo, porque no existe en el país ningún caso de gripe porcina ni sospechosos de contagio.

En cambio, en México, epicentro de la enfermedad que en este país dejó 11 muertos y 300 casos confirmados, los sindicatos se vieron obligados a suspender las manifestaciones, a pedido del gobierno, que instó a la población a permanecer en sus hogares durante el fin de semana largo para evitar los contagios.

También en Nicaragua, el presidente izquierdista Daniel Ortega suspendió el acto del 1º de mayo, alegando el riesgo de contagio en este país en el que aún no se dio ningún caso de gripe porcina.

En Taiwán, miles de personas manifestaron en las calles de Taipei contra el deterioro del mercado laboral y el aumento del desempleo en la isla nacionalista que en marzo registró el récord de 5,8% de la población. "Contra el desempleo ¡Queremos dignidad!", gritaba la multitud concentrada en la capital de Taiwán, sexta economía de Asia.

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