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VARSOVIA Y PRAGA / AGENCIAS

¿Por qué el presidente de EU, Barack Obama, guarda hermético silencio sobre la disposición del ex presidente George Bush de instalar un escudo antimisiles en Europa del Este?
La última resolución de los cancilleres de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, expresó su apoyo a los planes del ex presidente de EU, George Bush, de instalar en Polonia y República Checa un sistema de defensa antimisiles, lo que reavivó el temor de que se reactive una nueva carrera armamentista en el viejo continente
Muchos países de Europa confiaban que el presidente Obama emitiría su “veredicto”, o mejor dicho, se pronunciaría sobre el particular en los primeros días de su mandato. Pero, la reserva mantenida hasta el momento por el mandatario estadounidense causan preocupación, angustia y ansiedad en el viejo continente, especialmente en Praga y Varsovia.

Vale destacar que la Cámara Alta de la República Checa rechazó ese acuerdo con 49 votos, mientras que sólo 31 parlamentarios votaron a favor. Asimismo, en una reciente votación pública, el 70 por ciento de los checos se pronunció contra la instalación del sistema de radares norteamericanos en su territorio, es decir que dos de cada tres ciudadanos checos están contra ese proyecto.

Al mismo tiempo, alcaldes de 30 ciudades checas enviaron un mensaje al presidente Obama instándole a renunciar al despliegue de la estación de radares en ese país, alegando que ello significa una amenaza a Europa.

Polonia incierta

En tanto, la situación en Polonia se ha vuelto muy incierta después que el presidente Leh Kachinski manipuló el contenido de una conversación telefónica que sostuvo con el presidente Obama.

Kachinski dijo que el nuevo presidente americano apoyó el acuerdo que se firmó entre la administración del ex presidente Bush con Varsovia, lo que fue desmentido en público por uno de los asesores de Obama, provocando un gran escándalo.

A ese escándalo se añaden otros vinculados a declaraciones inconsistentes de varios líderes políticos polacos, incluyendo al canciller Radoslaw Sikorski. El jefe de la diplomacia polaca tuvo que realizar muchos esfuerzos en Washington para aplacar esa incómoda situación y cabildear con algunos funcionarios cercanos a Obama con el objetivo de promover la continuidad de la política de Bush sobre la instalación de misiles.

Las presiones en Washington

En tanto, los diseñadores del sistema de radares antimisiles de Estados Unidos se encuentran muy activos en Washington defendiendo con ahínco ese proyecto. El Director de la Agencia de Defensa Antimisiles, general Henry Obering, instó a Obama que se abstenga de abandonar los planes para desplegar el sistema de defensa antimisiles en Europa Oriental.

Según él, la renuncia al sistema de defensa antimisiles en Europa Oriental debilitará las capacidades de la defensa de las fuerzas americanas desplegadas en la región y debilitará a los amigos y aliados de EU.

Por su parte, el responsable del Departamento de Defensa de EU para la OTAN y Europa, Daniel Fata, aconsejó a Obama que continúe la política de Bush y mantenga los fondos para la construcción de la defensa antimisiles en Polonia y República Checa a como está planeado.

La posición de Francia, Rusia, Italia y Reino Unido

Empero, varios líderes europeos expresaron preocupación por la instalación de ese proyecto. El presidente de Francia, Nikolas Sarkozy, dijo el pasado cuatro de noviembre que el despliegue del escudo antimisiles americano en Europa no promoverá la seguridad europea y, por el contrario, “nos dejará perplejos a todos”.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, expresó en Turquía que la instalación de elementos antimisiles en Europa del Este es una provocación a Rusia y que ello puede revivir la guerra fría donde se pueden confrontar dos arsenales nucleares.

Incluso en Gran Bretaña, el país que se ha caracterizado por ser el mejor aliado de EU en el mundo, 50 miembros del Parlamento Laborista, emitieron una declaración donde expresan que el despliegue del sistema antimisiles en Europa del Este, puede desencadenar una nueva carrera armamentista.

Al mismo tiempo, Europa observa con mayor preocupación que la intención de Moscú de desplegar misiles Iskander en la región de Kaliningrad sea una respuesta al proyecto de Washington. El presidente ruso expresó que Rusia renunciaría a esas medida si la nueva administración americana revisa la decisión de desplegar en Polonia y República Checa el sistema de defensa antimisiles.

¿Cuál será la posición del presidente Obama?, probablemente la conozcamos en los próximos días. Ojalá que la misma sea un aporte en la normalización de relaciones entre EU y Rusia para que lleve tranquilidad al viejo continente.
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