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  • AFP

Una treintena de ONG's y un pequeño grupo de manifestantes pidieron este lunes mayor control de armas y municiones tras la muerte de 17 personas en una estampida provocada por el estallido de una bomba lacrimógena en un club nocturno de Caracas.

"Que en un club se active una bomba lacrimógena quiere decir que no hay control sobre el arsenal y las municiones en el país", dijo a la prensa Cheo Carvajal, representante de la ONG Acción por la Vida.

La tragedia ocurrió la madrugada del sábado en un club social en El Paraíso, en el oeste de Caracas, cuando la bomba de gas fue lanzada durante una pelea en una fiesta en la que jóvenes celebraban su graduación de educación media.

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Carvajal leyó ante los medios de comunicación un manifiesto consignado por 35 ONG's frente a la sede de la Defensoría del Pueblo, en el que exigen al Estado políticas para reducir la desbordada violencia en Venezuela.

Según el Observatorio Venezolano de Violencia, hubo unos 26.000 homicidios en 2017 con una tasa de 89 por cada 100.000 habitantes (14 veces mayor que la media mundial).

Las organizaciones defensoras de derechos humanos piden en el documento a la estatal Compañía de Industrias Militares (CAVIM) -dedicada al desarrollo de armas e instrumental para la Fuerza Armada- "reducir al mínimo" su producción.

"Dejen de formar parte de este negocio sangriento", señala el manifiesto, donde se solicita además mayor control sobre armas de fuego en manos de policías y militares y de particulares.

"¡Proteger la vida es lo más urgente!", coreaban los manifestantes.

Después de que Néstor Reverol, ministro de Interior y Justicia, confirmara el sábado que 17 personas -ocho de ellas menores de edad- fallecieron en el incidente, no ha habido nuevas declaraciones de funcionarios. Hay ocho detenidos, según informó entonces.

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La Fiscalía tampoco se ha pronunciado sobre un caso que no se ha esclarecido.

De acuerdo con Reverol, grupos de jóvenes se enfrentaron en el local y uno de ellos, menor de edad, lanzó la bomba lacrimógena.

Según testigos, tras la detonación la puerta de salida se cerró en el caos y dejó atrapadas a unas 50 personas. Otros aseguran que todo comenzó "como un juego", con muchachos pasándose el artefacto, entre bromas, de mano en mano.