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Desde un desolado terreno ennegrecido por las llamas se puede ver el icónico letrero de Hollywood. A pocos pasos, está el también turístico observatorio Griffith de Los Ángeles.

Unas 10 hectáreas quedaron calcinadas por las llamas hace cuatro días. Pese a que los bomberos pudieron controlar el siniestro, apenas se trató de una muestra de los muchos que se esperan en la nueva temporada de incendios forestales en California, que será tan intensa y devastadora como la del año pasado.

“Solíamos decir ‘esta es la nueva normalidad’ sobre el aumento en la frecuencia de los incendios forestales. Sin embargo, ahora solo es normal, esto es con lo que estamos lidiando”, dijo el capitán Erik Scott, portavoz de los bomberos de Los Ángeles, a la AFP.

Han pasado apenas seis meses desde que mansiones fueron acosadas por las llamas en exclusivos barrios de esta metrópoli de cuatro millones de habitantes.

Se registraron tres grandes incendios -La Tuna, Creek y Skirball- que arrasaron un área total de 9,300 hectáreas.

Los Ángeles llegó a evacuar 150,000 personas y el museo Getty cerró sus puertas para proteger su invaluable colección, que incluye a “La Primavera” de Edouard Manet.

“California recibió el año pasado casi la mitad de las lluvias que necesitaba”, señaló Scott.

Con las precipitaciones del invierno la vegetación creció a niveles superiores de los últimos cinco y 10 años, y ese pasto, que se seca en el verano, se convierte en combustible para los incendios.

“En los últimos meses hemos estado combatiendo múltiples focos” que no llegaron a mayores porque “los atacamos rápido y porque no ha habido vientos significativos”, dijo Scott.

No obstante, el capitán alertó que “en el otoño (boreal) esperamos que (los incendios) sean devastadores, impulsados por los vientos de Santa Ana, principalmente en septiembre y octubre”.

La temporada termina en diciembre y el fuego ya consumió unas 1.17 millones de hectáreas en Estados Unidos desde comienzos del año, más que en los dos últimos años en la misma época.

El Servicio Meteorológico de Estados Unidos (NWS) indicó sin embargo que hasta el momento este año no se presenta como 2017, que fue “excepcional”. Aunque el calor aumentará en agosto y con ello el escenario de incendios.

Causados por el hombre    

El parque Griffith, de 17 kilómetros cuadrados, ubicado en la Sierra de Santa Mónica y una de las áreas más visitadas por locales y turistas en Los Ángeles, fue tomado por las llamas entrada la tarde del martes pasado, obligando la evacuación de 2,000 personas. Cinco autos quedaron calcinados. Doscientos bomberos llegaron para combatir el incendio. En el parque, aún cerrado al público, las brigadas esparcen agua con mangueras en la “zona activa”, la que aíslan por completo para evitar cualquier nuevo foco.

La semana pasada se registraron grandes incendios en todo el país, según el Centro Nacional de Prevención de Incendios (NIFC, por sus siglas en inglés), en medio de una amenazante ola de calor con temperaturas de más de 40ºC en algunos lugares.

Un hombre murió en Hornbrook, en la frontera con Oregon, cuando trataba de evacuar un área azotada por el fuego.

“Los incendios forestales en California son algo con lo que tendremos que vivir”, señaló Scott. “La población debe trabajar con nosotros” para prevenirlos, porque 90% de ellos son causados por el hombre.

El incendio County, que obligó evacuaciones en la región vitivinícola de Napa Valley la semana pasada, fue provocado por una cerca eléctrica para ganado mal instalada. Tras arrasar 36,538 hectáreas y destruir 20 estructuras, las llamas estaban contenidas en un 92%.

En octubre pasado, los incendios en esa misma región generaron pérdidas por 9,400 millones de dólares, según el Departamento de Seguros de California.

Los bomberos de California combatían el jueves otros cuatro incendios, la mayoría casi o totalmente controlados, mientras que en Colorado las brigadas luchaban contra un incendio que comenzó hace dos meses con la asistencia de la lluvia.