•   La Paz, Bolivia  |
  •  |
  •  |
  • AFP

"¡Ahora voy a llegar más rápido a mi trabajo!", exclama feliz Rosa Lima (52), una de las primeras usuarias de la nueva línea del teleférico de La Paz que llega hasta el corazón de esta ciudad sede del gobierno de Bolivia.

Luciendo una colorida manta naranja, típica de las indígenas paceñas, Rosa relata que vive en uno de los barrios periféricos de la zona sur de La Paz y que le toma más de una hora llegar hasta el centro de la ciudad donde trabaja como empleada de aseo en un edificio. Ahora, con este ramal, tardará menos de la mitad.

Para rendir homenaje a la revolución del 16 de julio de 1809 de los héroes paceños contra la colonia española, este sábado se inauguró la línea celeste del teleférico en la ciudad de La Paz. Es el ramal más esperado, pues va del sur al centro de la capital administrativa, sede de las principales oficinas del sector público y privado.

Se trata del séptimo tramo de un moderno sistema de transporte público aéreo, inaugurado en 2014 y que ya cuenta con una red de 16 kilómetros de tendido de cables que unen las ciudades de La Paz y El Alto. Es la red más extensa del mundo y recibió la certificación Guinness de los récords, según la empresa estatal Mi Teleférico, encargada de su administración.

El teleférico, que ofrece excelentes vistas de la ciudad y del nevado Illimani (6.462 metros), permite sortear el terrible tráfico de La Paz y sus empinadas calles que serpentean las laderas del profundo valle hasta fundirse con El Alto, situada a más de 4.000 metros de altura.

106 millones de pasajeros

En los cuatro años que lleva operando, el teleférico ha transportado más de 106 millones de pasajeros, a un promedio de 159.000 personas por día.

Cada línea del sistema está identificada con un color. Las primeras líneas construidas tienen los colores rojo, amarillo y verde, en honor a la bandera boliviana. Con la ampliación se introdujeron los colores blanco, azul, celeste y naranja, que corresponden a la wiphala, la bandera ajedrezada de colores propia de los indígenas.

La línea celeste, inaugurada en medio de una fiesta popular, sazonada con música y danzas, tiene una extensión de 2,6 kilómetros, cuenta con 26 torres, 4 estaciones intermedias y 155 cabinas y conecta con otras líneas que llevan a El Alto.

Dado que se espera que sea el tramo más demandado, "será 20% más veloz que el resto de las líneas (86 metros por segundo) y tendrá una mayor capacidad (4.000 pasajeros por hora)", aseguró César Dockwailer, gerente general de Mi Teleférico.

"El tramo beneficiará sobre todo a empleados del sector público, pues en el centro de la ciudad están las principales oficinas gubernamentales", agregó Dockwailer.

Hipólito Mamani, de 45 años, trabaja en una institución pública ubicada a pocas cuadras de una de las estaciones del teleférico celeste y será, al igual que Rosa, otro de los beneficiados.

"Voy a ahorrar mucho tiempo, sobre todo cuando haya bloqueos" dice, complacido, aludiendo a los habituales cortes de ruta en el centro de la urbe paceña por las recurrentes manifestaciones y cortes que impiden el desplazamiento de personas y vehículos.

La construcción del sistema de teleféricos de La Paz está a cargo de la empresa austriaca Doppelmayr, habiendo requerido una inversión de algo más de 750 millones de dólares. Para los próximos meses está prevista la inauguración de otras dos líneas -morada y café-. La primera de ellas también llegará al centro paceño.