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  • EFE

"El mayor momento de segregación (racial) en Estados Unidos son los domingos a las once de la mañana", hora tradicional del servicio religioso en este país, afirma el reverendo Paul Smith, religioso y activista que en su día fue uno de los acompañantes del pastor Martin Luther King (1929-1968).

En una entrevista con Efe, Smith explica que el 90% de las iglesias del país todavía siguen segregadas, es decir, que en ellas no se mezclan personas de distintas razas, lo que en muchos casos, advierte, algunos justifican citando pasajes de la Biblia.

Lejos quedan los tiempos en que "las iglesias eran un punto focal para las manifestaciones y el activismo, eso ahora no pasa, los líderes de las Iglesias están más interesados en proteger sus congregaciones financieramente", señala este pastor presbiteriano.

Fue en la universidad donde Smith inició su activismo y conoció a sus mentores y amigos, Martin Luther King y al pastor, exembajador y activista Andrew Young.

"Conocí a Young en 1957 y allí le presenté a King, que había venido a Alabama, las mujeres de ambos estaban embarazadas" y así se produjo la conexión, rememora Smith, que más tarde se trasladó a Savannah, en el estado de Georgia, para recibir entrenamiento en derechos civiles y aprender del movimiento de no violencia.

Smith aprendió "la estrategia" para luchar a favor de los derechos de los afroamericanos de Young y King, mientras que su tercer mentor, el reverendo Howard Thurman (1900-1981), le enseñó "cómo aplicar la fe".

Desde entonces, ha habido muchos avances en EEUU, pero Smith, de 84 años, recuerda que todavía se producen muchas injusticias y está en cuestión si "el movimiento de no violencia funcionaría en la sociedad de hoy".

En ese sentido, cita como ejemplo la organización "Black Lives Matter" (las vidas de los negros importan), surgida en 2012 en protesta por los casos de violencia policial hacia los afroamericanos.

"El movimiento 'Black Lives Matter' es gente enfadada, porque hay gente que ha recibido disparos, pero la ira nunca será una solución -reflexiona el reverendo-. En nuestra época, nosotros usamos la ira para protestar de forma silenciosa, poniendo nuestro cuerpo por delante".

Para este activista, otra de las diferencias respecto al pasado es que las nuevas generaciones cuentan con las redes sociales que, en su opinión, dirigen la narrativa, ya que antes había que buscar la información de otras maneras.

Según Smith, en la actualidad es más complicado el activismo social y político, porque "no hay líderes morales, lo que hay son activistas, pero sin una base moral".

"King atraía a millones de personas, tanto blancos como negros", remarca el reverendo, quien subraya que ahora los seguidores de los activistas son, sobre todo, afroamericanos.

Aun así, hay figuras como la del pastor William Barber, "que es lo más cercano a Martin Luther King", que busca organizar a los pobres y celebra manifestaciones pacíficas, indica Smith, quien destaca que en su día ellos recibieron el apoyo de otros religiosos blancos, lo que no se da en la actualidad.

"Las distintas nominaciones cristianas como los presbiterianos, los metodistas o los evangelistas no están implicadas en la defensa de los derechos civiles, son más proféticas", lamenta Smith, para quien no existe una "concienciación" dentro la Iglesia.

Este pastor se jubiló "oficialmente" en 2006 pero dice, entre risas, que en la práctica nunca lo ha hecho.

Smith, que reside en el estado de Maryland, ha creado congregaciones multiculturales en Búfalo, Saint Louis, Atlanta y Brooklyn: De hecho, "mi iglesia (en Brooklyn) fue una de las primeras presbiterianas diversas e inclusivas de EEUU", apunta.

A sus labores religiosas se suma su trabajo como mediador en cuestiones raciales para corporaciones empresariales y la Policía de Nueva York. Todavía recuerda una protesta que hubo frente a un juzgado en Brooklyn, "había más policías que manifestantes", y el capitán le llamó. "Yo le pedí que retirara a los agentes porque al ser más la gente estaba intimidada y eso creaba enfado".

Al final, el capitán accedió a replegar a un centenar de policías y la situación no se desbordó, "fue una cuestión de confianza", zanja Smith.