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El presidente Barack Obama aseguró hoy que Estados Unidos "hará todo lo posible por evitar muertes civiles en Afganistán", luego de que la policía informara que un centenar de personas murieron en bombardeos aéreos estadounidenses. Asimismo, afirmó que los mandatarios de Pakistán y Afganistán han renovado su compromiso para combatir al extremismo, que amenaza a los tres países, tras sostener una reunión tripartita en la Casa Blanca. "Estoy complacido de que estos dos hombres líderes electos de Afganistán y Pakistán, entiendan completamente la seriedad de la amenaza, y han reafirmado su compromiso para enfrentarla", expresó Obama en la Casa Blanca, flanqueado por Hamid Karzai y Asif Ali Zardari, tras su reunión.

Los talibanes afganos fueron expulsados del poder a finales de 2001 por una coalición internacional liderada por Estados Unidos. Los frecuentes casos de víctimas colaterales en las operaciones militares han hecho impopulares a las tropas extranjeras en Afganistán y ponen en difícil posición al presidente afgano, Hamid Karzai, un aliado de las potencias occidentales que en agosto se juega el puesto en las elecciones presidenciales.

Ataque estadounidense en Afganistán
Previo a este encuentro autoridades afganas informaron de la muerte de más de un centenar de personas durante un bombardeo estadounidense en Afganistán. Abdul Ghafar Watandar, comandante de la policía de la provincia afgana de Farah, a la que pertenece el distrito mencionado, confirmó la matanza. "Entre 25 y 30 eran talibanes, algunos eran de Chechenia y de Pakistán, y el resto eran civiles, incluidos niños, mujeres y ancianos", manifestó el portavoz de la policía afgana, Abdul Rauf Ahmadi.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, aseguró hoy que Estados Unidos lamentaba "profundamente" la muerte de civiles. El lunes estallaron feroces combates en Bala Buluk entre las tropas internacionales y los insurgentes que culminaron con los bombardeos estadounidenses.

EU adopta nueva estrategia contra Al Qaida

La flamante administración estadounidense ha optado por una nueva estrategia en la lucha contra Al Qaida y los talibanes que operan en la frontera entre Pakistán y Afganistán. Zardari aceptó un pacto con los talibanes paquistaníes, que acordó la vigencia de la ley islámica (sharia) en el valle del Swat a cambio de un cese de hostilidades.

Pero los talibanes se negaron a entregar las armas y, aprovechando el alto el fuego avanzaron hasta Buner, a unos cien kilómetros de Islamabad, motivando las críticas de Washington al gobierno paquistaní. La campaña, que ha obligado a huir a más de 40.000 civiles paquistaníes, se saldó hoy con la muerte de 62 milicianos, según cifras militares imposibles de contrastar con fuentes independientes. En los once días de campaña el ejército expresó haber matado a unos 310 insurgentes. "Más de 40.000 personas huyeron de Mingora desde ayer por la tarde", informó Jushal Jan, un alto responsable de la administración del distrito.

Por otro lado, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, llegó hoy a Kabul para supervisar el avance de los preparativos para la próxima llegada de decenas de miles de soldados, enviados en refuerzo por Washington para luchar contra los insurgentes talibanes. "Tenemos una nueva política, una nueva estrategia, un nuevo embajador y llegarán numerosas tropas frescas a esa región", declaró Gates a la prensa en Riad antes de viajar a la capital afgana.

Barack Obama ordenó el despliegue de más de 21.000 soldados adicionales a Afganistán, en el marco de una nueva estrategia para acabar con la expansión de la insurrección islamista en el país. De aquí al mes de septiembre, Estados Unidos prevé reunir un ejército de 68.000 soldados, lo que representa el doble de los efectivos presentes en el país, a la llegada de Obama a la Casa Blanca.