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LA HABANA / AFP

El líder cubano Fidel Castro reconoció el viernes que ahora no se aferra al poder, como lo hizo en el pasado, y expresó su respaldo a su hermano Raúl, a quien cedió el mando hace 17 meses, por enfermedad, para encarar los serios problemas del país.

Castro, de 81 años y fuera de la escena pública desde julio de 2006, envió un mensaje a la última sesión de la actual legislatura, en el que explica que en un tiempo estuvo obsesionado con el poder, “por exceso de juventud y escasez de conciencia”.

“Era una etapa en que creía conocer lo que debía hacerse y deseaba poder hacerlo. ¿Qué me hizo cambiar? La propia vida, a medida que profundizaba en el pensamiento de (el héroe cubano José) Martí y de los clásicos del socialismo”, subrayó.

El veterano líder cubano contó en la carta que mucho antes del triunfo de la revolución, en enero de 1959, pensaba que su deber era luchar por sus ideas “o morir en el combate”.

El mensaje fue leído por el jefe del Parlamento, Ricardo Alarcón, en la apertura de la sesión parlamentaria, encabezada por Raúl Castro, quien escuchó atento junto a la silla vacía de Fidel.

Castro dio la explicación al referirse al impacto internacional que tuvo su carta del 17 de diciembre, en la que, por primera vez en 49 años en el poder y en 17 meses de convalecencia, dijo: “Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes”.

Desde la proclama del 31 de julio de 2006, en que cedió sus cargos a Raúl con “carácter provisional”, la gran incógnita ha sido si Fidel se recuperará al punto de volver plenamente a sus funciones, hará la sucesión definitiva o asumirá un nuevo rol de guía, “consejero y guardián de la revolución.

Sus palabras aún no aclaran su futuro político, pero cobran relevancia a poco de que se celebren los comicios parlamentarios del 20 de enero, que culminarán en marzo con la designación del Consejo de Estado, máximo órgano del Ejecutivo, que él preside.

Pese a seguir convaleciente, el líder cubano fue nominado candidato a diputado y quedó así listo para ser reelecto como presidente. Mostrando su aval, mencionó este viernes el “honor” que le hizo un municipio de la oriental ciudad de Santiago de Cuba, al postularlo.

Durante un recorrido que hizo en nombre de Fidel para compartir con los electores, el propio Raúl alimentó la incertidumbre al señalar que su hermano está “en pleno uso de las facultades mentales”, con algunas “pequeñas limitaciones físicas”.

“No lo abrumamos con problemitas, pero le consultamos todas las cuestiones principales”, manifestó Raúl, quien añadió que Fidel se ejercita dos horas diarias, lee y escribe mucho.

Pero Fidel destacó este viernes la unidad del Partido Comunista (PCC), el Estado y el Gobierno, y su apoyo a Raúl. “Es necesario seguir marchando sin detenerse un minuto. Levantaré mi mano junto a la de ustedes para apoyarlo”, dijo al dirigirse al pleno de diputados.

Raúl abrió expectativas con su sonado discurso del 26 de julio en el que anunció “cambios estructurales” para hacer frente a los problemas de baja producción, vivienda, transporte e insuficientes salarios (de unos 15 dólares) que afectan a los cubanos.

“Ese discurso lo aprobó sin ponerle un punto ni una coma, cosa rara”, dijo Raúl en Santiago de Cuba, al descartar un conflicto de poder entre los hermanos, y subrayar que futuros cambios cuentan con su anuencia.

En su carta, Fidel reconoció que el PCC, el Estado, el Gobierno y las organizaciones de masas “se enfrentan a nuevos problemas, en su trato con el pueblo inteligente, observador y culto, que detesta trabas burocráticas y explicaciones mecánicas”.


Cambios paulatinos y “dentro del socialismo”

Raúl Castro anunció que las soluciones a los problemas económicos y sociales del país serán paulatinas, aunque urgentes en la producción de alimentos, y siempre dentro del socialismo. “Todos quisiéramos marchar más rápido, pero no siempre es posible (...). Nadie aquí es mago ni puede sacar recursos de un sombrero”, dijo Raúl, en el poder hace 17 meses por enfermedad de su hermano Fidel, al clausurar la sesión parlamentaria.

El gobernante interino advirtió que un “grupo de complejos asuntos, como la existencia de dos monedas y las deformaciones de los sistemas de salarios y precios, requieren estudio profundo y se realizará con la mesura, rigor y responsabilidad que merecen”.

Pero indicó que se “trabaja con urgencia” en resolver los problemas de la producción de alimentos con la filosofía de que “la tierra y los recursos estén en manos de quienes sean capaces de producir con eficiencia, se sientan apoyados, reconocidos socialmente y reciban la retribución material que merecen”.