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El papa Benedicto XVI deseó ayer miércoles, durante la audiencia general en el Vaticano, que el viaje que emprenderá mañana viernes en Medio Oriente “sea fructífero” tanto para los católicos como para los judíos y los musulmanes.

Dirigiéndose de forma particular y “cariñosa” a los católicos de Medio Oriente, el Papa les pidió que “se unan con sus oraciones a él para que la visita sea fructífera para la vida espiritual y cívica de todos los habitantes de la región”.

Como “peregrino de la paz”

Benedicto XVI envió un saludo “a todos los pueblos de la región” y confesó que “esperaba con impaciencia estar con ellos para compartir no sólo sus aspiraciones y esperanzas, sino también los sufrimientos y las luchas”, dijo.

El pontífice reiteró que viaja “como peregrino de paz” a Medio Oriente, su primer viaje a Tierra Santa, con etapas en Jordania, en Israel y en los territorios palestinos.

“Mi intención es visitar los lugares consagrados en vida por Jesús y orar para que done la paz y la unidad a todas las familias y a todos aquellos que tienen sus hogares en Tierra Santa”, agregó.

“Entre las numerosas reuniones religiosas y con autoridades que celebraré durante la próxima semana, tengo varios encuentros programados con las comunidades judías y musulmanas, con las que hemos dado grandes pasos a favor del diálogo y del intercambio intercultural”, subrayó.

“Ojalá seamos hombres de esperanza. Ojalá seamos firmes en nuestros deseos y esfuerzos de paz”, concluyó.

El Papa viajará del 8 al 15 de mayo a Tierra Santa para visitar Jordania del 8 al 11, tras lo cual se trasladará a Israel y a los territorios palestinos donde visitará lugares emblemáticos para el Antiguo y el Nuevo Testamento, como el Monte Nebo, donde, según la tradición cristiana, Dios le mostró a Moisés la tierra prometida, así como Jerusalén (12 de mayo), Belén (13) y Nazaret (14).