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  • EFE

Las guerras comerciales desatadas por el presidente de EEUU, Donald Trump, han dado brío a las potencias emergentes de los BRICS, que esta semana han hecho frente común para condenar sus políticas proteccionistas y unilaterales.

La larga sombra de Trump planeó sobre la X Cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que se clausuró hoy en la ciudad sudafricana de Johannesburgo y que marca, sin duda, un punto de inflexión en los diez años de historia de estas reuniones.

Ningún líder ha osado nombrar públicamente en la cumbre al presidente estadounidense, hasta el punto de que el diario local "The Citizen" llegó a colgarle la etiqueta de "el innombrable".

(De izq. a der.) El presidente chino, Xi Jinping; el primer ministro indio, Narendra Modi; y los presidentes de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; de Brasil, Michel Temer; y de Rusia, Vladímir Putin Pero sus bravatas comerciales, a las que los gobernantes de las cinco potencias se han referido, muy diplomáticamente, con el eufemismo "desafíos sin precedentes", han sido blanco constante de la ira del bloque.

Con la receta de "los tres ismos" (aislacionismo, proteccionismo y unilateralismo) que le llevó en volandas a la Casa Blanca, Trump ha puesto patas arriba el concierto internacional.

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Trump no sólo ha minado el papel de la ONU y se ha retirado de pactos internacionales como el Acuerdo Climático de París (2015), sino que ha declarado guerras arancelarias, entre otros, a la Unión Europea (UE) y, sobre todo, a China con el fin de reequilibrar relaciones comerciales que considera injustas.

Ante este órdago, los BRICS, que representan algo más del 40 por ciento de la población mundial y el 23 por ciento del producto interior bruto del planeta, han defendido a capa y espada el "comercio multilateral" en aras de una "economía global abierta" que respete las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

"Reiteramos nuestro compromiso para fortalecer las instituciones multilaterales de gobernanza global y garantizar que se atajan de forma exhaustiva los retos globales", afirmaron los líderes del grupo en el comunicado final de la reunión sudafricana.

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Hasta la cita de Johannesburgo, los críticos de los BRICS solían descalificar a ese club como una "sopa de letras" de una institución global más condenada a los desacuerdos por la diversidad de intereses y la heterogeneidad de sus países miembros.

Sin embargo, la actual incertidumbre del orden económico mundial y las dudas sobre la habilidad de Occidente para marcar la agenda internacional, lastrada por el repliegue de EEUU, han revitalizado el papel de los BRICS en torno a una finalidad común.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos"Sin lugar a dudas, las guerras comerciales de Trump suponen no sólo un renovado propósito, sino una nueva causa" para los BRICS, comentó a Efe el director gerente para Mercados Emergentes y África de la consultora Deloitte, Martyn Davies.

"Por primera vez, en el décimo aniversario de las cumbres de los BRICS, de repente tienen un objetivo común", indicó Davies, al subrayar que, a diferencia de cumbres anteriores, "hay un nuevo vigor de estos países hoy para contrarrestar el proteccionismo".

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En su opinión, China, como la "mayor pieza clave" del bloque, podría aprovechar la "alianza con los BRICS (...), que coincidirán en la retórica contra EEUU", para ocupar el vacío que deje la primera potencia mundial por el aislacionismo que enarbola Trump.

De hecho, el presidente chino, Xi Jinping, ha sido en la cumbre de Johannesburgo la voz más beligerante contra la deriva comercial norteamericana, al urgir al bloque a "rechazar rotundamente el proteccionismo" y abrazar el "multilateralismo".

Está por ver si se cumple la predicción del economista Jim O'Neill, quien acuñó en 2001 el acrónimo BRIC (sin la "s" final de Sudáfrica, que ingresó en el club en 2010), de que el bloque alcanzará como potencia económica al G7 (grupo de las siete economías más avanzadas del mundo) antes de 2035.

Pero, de momento, como sostiene el diario especializado "BRICS Post", todo apunta a que las amenazas comerciales de Trump podrían suponer un "golpe de gracia" para EEUU y una "oportunidad de oro" para que el bloque dé un golpe en la mesa del orden mundial.