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Desde que el viernes fue rescatado de un bote hinchable en el Mediterráneo, Glenn Alban ha estado durmiendo al raso en el puerto de Algeciras, una ciudad del sur de España en primera línea de la ola migratoria en los últimos meses.

Este muchacho camerunés de 18 años cuenta que sólo recibe dos comidas al día: leche y galletas para desayunar, jugo y bocadillo para cenar. Está esperando a que la policía lo identifique y le permita salir de este puerto, uno de los más grandes de Europa y a pocos kilómetros de África.

"Las cosas son difíciles. Y hace mucho calor", dijo a AFP este lunes, señalando el lugar donde duerme: unos cartones sobre el suelo, protegidos del sol abrasador por una manta de Cruz Roja atada a modo de toldo entre una barrera y un bloque de cemento.

"No esperaba quedarme tanto tiempo así. Estoy chocado, no puedo creérmelo", añade Alban, que vivió dos años en Marruecos antes de cruzar a España, y esperaba una acogida más ordenada en Europa.

Como él, miles de jóvenes africanos han llegado por mar a España desde el norte de África, en lo que se ha convertido en un desafío para las fuerzas de seguridad y los equipos de salvamento marítimo del gobierno español.

España superó recientemente a Italia como primera vía marítima de entrada de inmigrantes irregulares en Europa. A ello han contribuido la política antiinmigrantes del gobierno de Roma y la mayor vigilancia de las autoridades libias.

En lo que va de 2018, más de 22,000 personas llegaron por mar a España, según el servicio de rescate de Salvamento Marítimo, más que en todo el año pasado.

Sólo desde el viernes, más de 1,500 migrantes llegaron a las costas de la provincia andaluza de Cádiz, la mayoría de ellos a Algeciras.

Decenas de migrantes fueron grabados al llegar el viernes a una playa de Tarifa, cerca de Algeciras. Se les ve abandonando una lancha negra y corriendo entre los bañistas, algunos de ellos desnudos, camino de un pinar.

Falta de medios

En los últimos días, las comisarías de policía y los centros de acogida improvisados en gimnasios de la provincia de Cádiz han estado llenos. Muchos migrantes se han visto así obligados a dormir en una pequeña embarcación de los guardacostas, o en el muelle del puerto.

En una visita a Algeciras el sábado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó que haya ningún "colapso" en el sistema de recepción de migrantes, y aseveró que la situación está "absolutamente controlada" y es "controlable".

Una opinión que no comparten ni la policía ni las ONGs que trabajan con los migrantes, quienes denuncian una falta de medios humanos y materiales y de financiación.

"Son números de migrantes muy importantes, con una falta de medios muy importante también", dijo a AFP la representante en Cádiz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Carmen Velayos.

Según explicó, no hay suficientes agentes para hacer los trámites de los migrantes en las 72 horas desde su llegada, como establece la ley. Y eso pese a que algunos policías han sido detraídos de otros servicios, y a que en ciertos casos han estado trabajando todos los días durante un mes.

Prueba de las dificultades de la policía es que 62 migrantes escaparon el domingo de un almacén de Barbate, en la provincia de Cádiz, que había sido convertido en refugio temporal.

Desbordados

En los últimos días, las autoridades no han tenido suficientes mantas, colchones ni comida para los migrantes, explica Ana Rosado, activista de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), que facilita ayuda a los rescatados.

En algunos casos, añade, las autoridades han tenido que pedir a los vecinos que den agua y comida a los migrantes. "Están completamente desbordados", remacha.

La inmigración se ha convertido en un tema político desde que en junio el socialista Pedro Sánchez llegó al poder y, en uno de sus primeros gestos, decidió aceptar a más de 600 migrantes rechazados por Italia.

El conservador Partido Popular (PP), principal formación opositora, lo acusa de crear un "efecto llamada".

Pero el actual ejecutivo socialista destaca que el aumento de llegadas empezó hace más de un año, y acusa al anterior gobierno de derecha de no prepararse para el mismo, pese a las advertencias de la agencia europea Frontex de vigilancia de fronteras exteriores.

El ministro del Interior dijo que el gobierno está trabajando contrarreloj para abrir en breve un nuevo centro de recepción de migrantes cerca de Algeciras, con capacidad para 600 personas.