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Mujer, joven y sobradamente preparada, Manuela d'Ávila es la primera candidata presidencial del Partido Comunista do Brasil (PC do B) desde la redemocratización del país, en 1985, y se presenta como la nueva cara de la política en un momento de fragmentación de la izquierda.

Feminista y defensora de los derechos de las minorías, D'Ávila cuenta con una intensa trayectoria política a sus 36 años y su apoyo es cortejado tanto por el Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción, como por los laboristas (PDT) liderados por Ciro Gomes. Con la izquierda dividida, antes incluso de la prisión de Lula, el Partido Comunista do Brasil sale ahora de la sombra del Partido de los Trabajadores para lanzar una candidatura propia por primera vez en las últimas siete elecciones presidenciales.

 El Partido Comunista do Brasil (PC do B) formalizó la candidatura de la exdiputada . EFE/END

La postulación de D'Ávila se trataría, pues, del fin del "apoyo crítico" al partido de Lula, según declaró en cierta ocasión la propia candidata, quien llegó a ser la líder del PC do B en la Cámara de los Diputados de Brasilia, la capital del país. Su incursión en la política empezó a los 23 años, en 2004, cuando se consagró la concejala municipal más joven de Porto Alegre, la capital regional del estado de Río Grande do Sul.

Considerada la nueva cara de política y con un alto índice de aceptación entre los jóvenes, sobre todo entre las mujeres, la diputada, hija de una jueza y un profesor universitario, fue dos veces nominada en un reconocido premio nacional en la categoría "parlamentario del futuro", que apunta a los legisladores con menos de 45 años que mejor representan la población en el Congreso.

Entre idas y venidas y rumores de alianzas, el PC do B, el más firme aliado de los Gobiernos del PT desde 2002, decidió poner fin a esa larga alianza con la postulación D'Avila, a pesar de la insistencia del exmandatario -virtualmente inhabilitado- en disputar los comicios.

El PT y Lula son conscientes del potencial político de Ávila y, según versiones de prensa, dirigentes del partido llegaron a mantener reuniones con sus pares del PC do B para tentar a la joven diputada como vicepresidenta, aunque no llegó a haber una oferta sobre la mesa. Responsable del texto del Estatuto de la Juventud -la legislación que garantiza los derechos y obligaciones de los jóvenes-, D'Ávila volverá a cruzarse y se medirá en las urnas con un viejo conocido de las sesiones parlamentarias en Brasilia, el ultraderechista Jair Bolsonaro.

El polémico capitán de la reserva del Ejército y candidato presidencial por el Partido Social Liberal (PSL) fue el único capaz de sacar de sus casillas a la diputada en un debate, en 2011. En la época, D'Ávila presidía la Comisión de los Derechos Humanos y Minorías, y "saltó a por" Jair Bolsonaro después de que el exmilitar insultara a un colega de Cámara por ser homosexual. Determinada e intrépida, D'Avila tiene destreza a la hora de debatir y lo atribuye a la convivencia con sus cuatro hermanos, una relación que le enseñó que "aquel que pelea de manera aislada, siempre pierde y está equivocado".

Periodista de formación y elegida como la diputada regional más votada de Río Grande do Sul en 2006, D'Ávila llegó en 2010 con casi medio millón de votos a la Cámara de Diputados, donde continuó su intensa labor en los temas relacionados a la justicia, la ciudadanía, las minorías y los derechos humanos.

Aunque no haya alcanzado números expresivos en las encuestas de intención de voto, la parlamentaria cuenta con significativo apoyo en las redes sociales, donde es conocida por interactuar activamente.

El PT y Lula son conscientes del potencial político de Ávila. EFE/END

Ganó más visibilidad e infló la web tras su participación en un popular programa de entrevistas de la Televisión Cultura, después de que los entrevistadores fueron acusados de machismo por haber interrumpido a la ahora candidata decenas de veces y haberle impedido exponer sus planes de gobierno.

Con su nombre apuntado entre los 100 más influyentes del Congreso, D'Ávila tiene convicción que está preparada para lanzarse en un vuelo en solitario, aunque, en el fondo, tiene plena conciencia de que es una pieza importante para la izquierda en ese complejo juego de ajedrez que es la política.